Reflexiones

Por Mari Ángeles Solís del Río • @mangelessolis1.
Cuando pasa el tiempo, irremediablemente, nos hace dar de cara con la realidad. Una veces, más acertada de lo que creíamos y, otras menos. Pero no deja de ser verdad, que en toda actividad y, sobre todo la actividad política, lo que nos hará ir por el buen camino será la honestidad y la lealtad. Y eso se aprende en el día a día, sin más. No existen manuales.
La lucha continua por los derechos de los ciudadanos, por la limpieza en las instituciones, debe ser el motor que impulsen los programas y la forma de actuar. Muchas veces, esa lucha es silenciosa, no se ve. Pero no por ello, se tiene que pensar que no existe. Es más, quizá sea la más necesaria, ya que es la base sobre la que se sustenta la mayor parte de la actividad política.
En todo partido, y más en un partido de izquierdas, es necesaria la unión, el compromiso y la lealtad. Son valores que no hemos de pasar por alto. Sobre todo, teniendo en cuenta que, la mayoría de las veces, para ver plasmados nuestros objetivos en la vida diaria de los ciudadanos, hemos de armarnos de paciencia y saber esperar, tener una buena coordinación y actitud positiva y coherente.
Establecer unas líneas básicas en torno a nuestra ideología, partiendo siempre de la lealtad hacia compañeros, partido y nosotros mismos, será el único origen posible para poder defender nuestras ideas, con la frente alta y las manos limpias. Es el único camino posible y el único modo en el que creo para estar en política. Y, cuando digo estar, no me refiero a la primera línea, que también, sino sobre todo al trabajo silencioso, al pequeño granito de arena diario, a cualquier aportación por pequeña que sea. Porque sólo así, podremos alcanzar la cumbre.
No quiero trasladar palabras vacías, quiero plasmar el reconocimiento a todos los que trabajan con honestidad, con independencia de que se les vea o no se les vea. Lo importante es estar ahí.
Hace unas semanas, escuché con tristeza una conversación entre dos personas en la cual, una le reprochaba a la otra que no había asistido a una manifestación, daba por hecho que no había asistido porque no se le vio en la multitud de fotos que se hicieron. La otra persona, respondió con tristeza que sí había asistido pero que, no había tenido tiempo de buscar dónde estaba la cámara fotográfica que pasaba lista, ya que estaba ocupada en luchar por los derechos de todos ellos y los ciudadanos.
Tengamos visibilidad para con la ciudadanía para que sepan dónde estamos, y que si estamos ahí es para luchar por sus derechos. Y tengamos la mano tendida todos los compañeros porque, tengamos claro que, por delante, sólo tenemos futuro.

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