Referéndum independentista en Kurdistán

Referéndum independentista en el Kurdistán O.K

Recientemente se retomaron las relaciones entre los gobiernos de Erbil y Bagdad.
Hoy se celebran elecciones legislativas en la región autónoma del Kurdistán iraquí con la sombra del referéndum independentista en el trasfondo. A priori, todo apunta a que estos comicios apuntalarán el liderazgo de los dos grandes partidos kurdos, el Partido Democrático del Kurdistán, KDP, y la Unión Patriótica del Kurdistán, PUK, gracias a la debilidad demostrada por la oposición.

La muerte en 2017 de Jalal Talabani, líder histórico de la PUK, llevó a significativas luchas internas dentro del partido, por lo que es previsible que Masoud Barzani, presidente del KDP -en la fotografía-, se erija como el dirigente destacado en estas elecciones.

Barzani, que fue presidente del Kurdistán iraquí hasta después del referéndum independentista del 25 de septiembre de 2017, significó en el aniversario de éste que “nunca renunciaremos a nuestra dignidad y nuestro honor”. En su momento, cuando renunció a la Presidencia kurda, lanzó la advertencia en Erbil, capital de la región autónoma, de que “ni mil años de guerra resolverán el problema”.

No obstante, el desencanto se palpa entre los votantes. “Es la primera vez que no voy a votar”, ha dicho un jubilado, “roban y mienten” por igual, y asegura que ha dejado de “creer en que algo vaya a cambiar”. Es simpatizante del PUK.

Entre los votantes de mediana edad y los jóvenes tampoco se cree en los políticos kurdos. “¿Cuál es el objetivo de la votación? Nada cambia nunca, podemos o no. Las cosas solo van a peor”, dice un profesor de 38 años. Para otros, como un frutero de 20 años, los comicios de hoy “son para los políticos, no para el Kurdistán”. La única vez que ha votado fue el 25 de septiembre de 2017 porque “era para el Kurdistán”.

Hoy, podrán ejercer su derecho al voto alrededor de 3,8 millones de ciudadanos kurdos, pero nadie cree, incluso desde los partidos políticos, que la participación supere el 40%. Más allá, se teme que efectivamente caiga por debajo del histórico mínimo del 44,5% que se registró en las últimas elecciones federales.

En un principio, la mayor movilización de los simpatizantes de los dos grandes partidos, con una participación tan baja de votantes, beneficiaría a la PUK y al KDP, ajenos al estancamiento político, los impagos de salarios y la corrupción.

El malestar social se palpa después de más de 2 años de parálisis parlamentaria a lo que se unen las acusaciones de fraude en los comicios generales de mayo. Para Hoshyar Zebari, alto cargo del KDP, las elecciones de hoy son fundamentales para “recuperar la legitimidad de las instituciones”.

Más allá de los efectos regionales, los comicios tendrán consecuencias en toda Irak puesto que ambos partidos luchan por la Presidencia, que recae en un kurdo desde que en 2003 cayera Sadam Hussein. Históricamente corresponde a la PUK, pero en esta ocasión el otro gran partido ha presentado un candidato propio.

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