Recortes, malditos recortes

Por Carolina Gutiérrez
(investigadora biomédica)

La investigación no pasa por uno de sus mejores momentos en lo que a financiación se refiere. En los últimos años de crisis económica hemos vivido los recortes del Gobierno del PP en todos los ámbitos y la ciencia por supuesto no se ha librado de ello. Recortes que ahogan a los científicos con la precaria disposición presupuestaria que sufrimos cada año.
Los investigadores emigran, no como forma de movilidad elegida voluntariamente, sino como parte de las condiciones laborales que se dan en este país.
Nuestro gobierno no ha sabido valorar que la ciencia puede ser el motor de la economía de un país. De hecho Reino Unido y Alemania ante la crisis se plantearon incrementar los presupuestos destinados a investigación.
Incluso dos países de nuestro entorno que han sufrido la crisis tanto o más que nosotros, como son Portugal e Irlanda, invierten en investigación más que nuestro gobierno.
Hay que entender que la ciencia sirve para la economía, la ciencia genera dinero, y en un país como el nuestro en el que no hay “pozos de petróleo” que explotar, nuestra ciencia podría ser pionera y colocarnos en un lugar privilegiado en el ranking mundial, el lugar que nos merecemos.
En España tenemos profesionales altamente cualificados en los diferentes campos de la investigación científica, tenemos infraestructuras de nivel, se han creado parques científicos-tecnológicos de gran valor…pero después de treinta años desde la creación de la primera ley de la ciencia, los investigadores nos ahogamos.
Asistimos diariamente a continuos recortes en los programas de financiación de proyectos. Los investigadores jóvenes altamente preparados en nuestro país emigran a lugares donde su trabajo es considerado y financiado. Esto conlleva a un progresivo envejecimiento de la comunidad científica debido a la marcha de estos jóvenes que no quieren o no pueden regresar.
El 80% de los contratos que tenemos los investigadores son temporales. La tasa de reposición nos está haciendo también en la ciencia un flaco favor. La inversión en I+D+i cada vez es más baja. El presupuesto que tenía en el año 2016 (presupuesto compartido entre la I+D civil y la I+D militar) fue menor que el del año 2006 (1,23% sobre el PIB). Estamos por debajo de la media de la Unión Europea y la OCDE en materia de gasto en investigación.
Asistimos a desigualdades entre las Comunidades Autónomas por ejemplo en el ámbito de la investigación biomédica. El presupuesto para ella viene en el conjunto de lo destinado al presupuesto sanitario de cada Comunidad Autónoma siendo cada una de ellas libre para destinar a investigación lo que considere oportuno ( a la cabeza se encuentran Cataluña, País Vasco y Andalucía). Mientras que por ejemplo en Madrid llevamos ya varios años en lucha para conseguir una estabilidad laboral acorde a nuestra formación. Batalla que no cesa entre el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid y los Comités de Empresa de las Fundaciones de Investigación Biomédica que luchan por conseguir un convenio laboral marco que proteja los derechos de todos los investigadores biomédicos.
Como nuestro gobierno no tenga en cuentan todo esto, como la ciencia y la innovación no alcancen un primer plano en la agenda política y social, estamos abocados a seguir siendo un país de turismo y construcción.
Necesitamos  un gobierno que no piense en la ciencia como un gasto sino como una inversión. Que acabe con la precariedad laboral en la que nos vemos inmersos los científicos. Que consiga una igualdad entre hombres y mujeres; las mujeres tenemos que tener los mismos derechos que los hombres a optar a los puestos de responsabilidad.
La inversión presupuestaria debe ser mayor, y para ello necesitamos una mayor implicación de los políticos y de la sociedad. Tenemos que normalizar la ciencia, esta debe participar en diversos ámbitos de la sociedad, desde las escuelas al congreso, pasando por las actividades de la vida cotidiana.
La situación de la ciencia en España es indigna para un país desarrollado como el nuestro.  La ciencia salva vidas y sin investigación científica no habrá futuro.

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