“Realidad o ficción”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

Después de 3 años de investigaciones sobre la utilización por parte del Gobierno de Mariano Rajoy -con su Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz al frente- de medios del Estado para cometer media docena de presuntos delitos, está claro que el Partido Popular no conoce límites y con esto quiero decir, que no es una trama de un Ministerio y unos funcionarios que decidieron actuar en beneficio del Presidente del Gobierno porque un día alguien se despertó y pensó que sería bueno para España que quedasen impunes todos los presuntos delitos que hubiese cometido o estuviese cometiendo el Partido Popular y de los cuales el tesorero del partido podría tener muchas pruebas en su poder.

La cuestión es de tal magnitud, que tras las sentencias contra el Partido Popular por financiación a través de una trama Gürtel de corrupción organizada, que iba desde los ayuntamientos hasta la sede nacional del partido en la que sus dirigentes pasaban a recoger “el sobre”, me resulta increíble que en este país la gente trabajadora y honrada pueda seguir votando a cualquiera que se atreva a presentarse bajo las siglas de un partido condenado y que debería de ser ilegalizado por el daño que está haciendo al Estado, a las instituciones y a la imagen de nuestro país en el extranjero. Es que al frente del Gobierno de la Junta de Andalucía, está el señor Moreno Bonilla, que cobró sobresueldos en aquella época y mucha gente le sigue votando y no le importa que esté haciendo de Andalucía su cortijo.

Montar un operativo policial para robar al ex tesorero del PP material relacionado con la investigación del caso Gürtel, que demostraba la implicación del PP en toda la trama de corrupción organizada, simplemente pone de manifiesto hasta dónde están dispuestos a llegar en Democracia los descendientes y herederos de quienes durante 40 años privaron de libertad y sus derechos al pueblo español.

Tenemos a un Partido Popular, ese que el señor Pablo Casado dice que ya no existe -pero que por si acaso, continúa impidiendo la renovación en el Poder Judicial- al que día tras día nuevos escándalos le salpican y lo siguen presentando como lo que se podría calificar como una organización delictiva estructural.

Nuestro país necesita un cambio, puesto que millones de españoles honrados de centro derecha, de la derecha moderada, liberales o simplemente descontentos con la izquierda, necesitan alguien honrado que les represente y en quienes puedan depositar su confianza para que hagan política, ya que la extrema derecha es mucho peor y solamente representa el fascismo y el retroceso en derechos, a mediados del siglo pasado.

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