“Unidad”, por Antonio Miguel Carmona.

Antonio Miguel Carmona.

Decía Robert Kennedy que “el futuro no es un regalo, es una conquista”.

Las grandes empresas y la prosperidad colectiva se consiguen con ese espíritu gregario que concitan los pueblos al compartir los mismos objetivos y organizarse para inmensas tareas.

Ha llegado a nuestro país un enemigo invisible que infecta a nuestros ciudadanos y lleva a la muerte a una buena parte de ellos: el coronavirus. Es tiempo de reaccionar colectivamente y adecuar nuestros comportamientos individuales a un fin común que es sobre todo la supervivencia de una buena parte de nuestra población.

Debemos aparcar nuestras diferencias, ideológicas y políticas, territoriales y religiosas, para frenar a un enemigo que está poniendo en peligro la vida de nuestros mayores, de nuestros enfermos y el futuro de nuestros hijos.

Dejemos para después el hecho de que el Gobierno de la Nación haya reaccionado tarde, o no, según se opine, frente a algo que se veía venir. Nos estaba advirtiendo China desde hace meses y, para mayor abundamiento, Italia desde hace dos semanas, relatando cuáles iban a ser los siguientes pasos que seguiría España para alcanzar la misma tragedia en el indeseado caso de que no le pusiéramos remedio.

Según los unos, nadie hizo nada entonces, según los otros, nada se podía hacer. Solo esperar a ver que las cosas se sostuvieran solas y los problemas se disiparan con el tiempo. Yo dije en un programa de radio hace precisamente una semana: “¿Cuál es la diferencia entre el cuerpo de un italiano y el de un español?” Hace también unos días, en otro programa de televisión, advertí que era necesario cuanto antes declarar el estado de alarma. El director de uno de los hospitales más importantes de Madrid, allí presente, apoyó mi propuesta. Tardamos demasiado entonces, nos ha venido ya la ola y ahora asistimos a una trágica estadística contra la que ahora peleamos in extremis.

En las grandes crisis es donde se mide la altura de los hombres y mujeres que nos gobiernan. La actitud de Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros, asistiendo al mismo cuando debiera haber estado en cuarentena, al tiempo que forzando -según diversos medios de comunicación,  ser protagonista por encima de todo, ha sido uno de los comportamientos políticos que más ha alarmado a los socialistas en el Gobierno. Al mismo tiempo, las demandas de Urkullu de proteger su autogobierno y, sobre todo, la actitud vergonzante de Torra de anteponer sus intereses políticos a la seguridad y salud de los ciudadanos, ha mostrado de nuevo el nivel de algunos de nuestros dirigentes.

Pero de todo ello hablaremos después de que pase esta tragedia. Mientras tanto, ayer por la mañana, cuando salí al mercado a comprarle comida a mi madre -que tiene más de 80 años-, vi las calles vacías y la disciplina de unos ciudadanos capaces de sentirse miembros de una misma nación (si les dejan).

Una vez más el pueblo español demuestra una capacidad por encima de muchos. Los funcionarios implicados, la solidaridad entre unos y otros, tanto a la entrada de los mercados, como en las puertas de la farmacias, me hace tener fe en un futuro que deben construir aquellos que piensan que la política debe ir al fondo de las cosas y no quedarse en la demagogia de los gestos vanos.

Hoy lunes nos pondremos en marcha todos para ayudar precisamente a todos. En el momento en que los médicos pueden hacer bien poco, muy a su pesar, salvo recetar analgésicos, entubar a los pacientes más graves o decidir, ya sin recursos, quién debe morir y quién no (ya es el caso de Italia), es tiempo de los microbiólogos y los laboratorios que son precisamente los que tienen que forzar la máquina y verse apoyados presupuestariamente por el Ejecutivo para encontrar la vacuna.

En segundo lugar, hay que dotar a todos los centros de salud de los recursos necesarios, movilizar a las Fuerzas Armadas para la creación de hospitales de campaña y la propia gestión del estado de alarma. Coordinar con las empresas privadas todo tipo de acciones imprescindibles para un momento como éste. Movilizar en suma a toda la sociedad.

Por mi parte, humildemente, como oficial del Ejército del Aire (R), según me ha trasladado mi coronel al mando, debemos estar pendientes de cualquier activación y decisión urgente con el fin de prestar el servicio necesario que demanden nuestros ciudadanos. Pues eso, desde la unidad, cada uno hagamos lo que podamos.

Y en tercer lugar, poner en marcha los mecanismos que garanticen la liquidez de nuestras empresas, la renta de nuestros ciudadanos y el bienestar de los más vulnerables.

Decía John Fitzgerald Kennedy que un Estado, al menos, es aquel que de madrugada llama a la puerta de tu casa para avisarte que tu hogar está en llamas y poder salvar a tu familia. Precisamente su hermano Robert, Fiscal General de los Estados Unidos, fue el que inspiró mi vida política de lucha contra la corrupción y a quien ahora recuerdo en estos momentos de confusión y tristeza: “El futuro no es un regalo, es una conquista”.

Queridos compatriotas, nadie comete un error tan grande si piensa que por creer que hace poco acabe por no hacer nada. Seamos nosotros nuestros propios clásicos.

1 thought on ““Unidad”, por Antonio Miguel Carmona.”

  1. Sí, querido Antonio Miguel, mantenganos la premisa kennediana, y retengamos que no sólo el futuro, también el presente deben ser conquista, conquista de voluntad: la de todos a vencer la pandemia.
    Codazo (de amigo).

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