“¿Por qué lo llaman Plan Marshall cuando en realidad necesitamos un New Deal?” por Antonio Miguel Carmona.

Antonio Miguel Carmona.

Fracasa a medias el Eurogrupo, o al menos se aplaza una decisión más seria, porque no existe Europa y sus líderes más avanzados, incluso, no ven más allá de un Plan Marshall cuando en realidad lo que necesitamos es una profunda reforma política y económica: New Deal.

El acuerdo alcanzado ayer por el Eurogrupo es tímido, corto y estético. No hay más que observar que, a la vuelta de su firma, cada ministro de Economía llegaba virtualmente a su país constatando una victoria. Pero con contradicciones evidentes. El ministro de Economía y Finanzas italiano, el historiador Roberto Gualtieri, señalaba que «hemos logrado poner sobre la mesa los eurobonos y quitado la condicionalidad del MEDE», al mismo tiempo que el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra confirmaba que «estamos y estaremos siempre en contra de los eurobonos y habrá condicionalidad para la financiación que no sea para gastos sanitarios» (sic). De hecho, la prueba más irrefutable de que los préstamos son condicionados es que Nadia Calviño acaba de declarar hoy que no pedirá el MEDE.

Si los eurobonos era nuestro gran objetivo, como viene recalcando el economista José Carlos Díez desde hace un mes, y estos han sido rechazados de plano, es evidente que estamos fracasando.

Cuando el 4 de marzo de 1933, Franklin Delano Roosevelt dijo en su memorable discurso, “la prioridad es poner a la gente a trabajar”, no hizo más que dejar claro uno de los tres principales objetivos de la política económica: el empleo, los precios y el bienestar.

El presidente neoyorkino, desde su silla de ruedas, supo diferenciar entre lo urgente y lo importante. Por eso algunos autores dividen el New Deal en dos partes, lo urgente de “los primeros cien días de Roosevelt” y lo importante relativo a establecer un programa de profundas reformas desde la National Recovery Administration.

Los gobiernos de España (todos) han estado ciegos al objetivo de “poner a la gente a trabajar”, a pesar de que España arrastraba un problema gravísimo de desempleo y de desestructuración de su mercado laboral.

Le cuento a mis alumnos en las asignaturas, tanto de ‘Macroeconomía’ como de ´Economía de la Unión Europea´ de quinto de doble grado, que Europa no existe. Sin duda, se trata de una exageración con el objetivo de retarles, provocarles y comenzar a hacerles ver la realidad.

Pero para ver la realidad de un club y las relaciones entre sus componentes no hay nada mejor que tener problemas. Es entonces cuando se observa los costes de la no-Europa. Las fortaleza del Consejo Europeo, órgano de prevalencia de los países, sobre la Comisión, órgano de prevalencia de la Unión.

La demanda se ha derrumbado y la oferta también. No importa el nivel de precios (ante una caída de ambas), sea cual sea, cuando el derrumbe de los PIB de las naciones ha sido más que evidente.

Imagínense un grupo de personas en un lago. Unos más altos que otros. Los más altos son los que más ahorran y los más bajos los más endeudados. Les llega a todos el agua por la cintura. Un buen día sube el nivel del lago: a unos les cubre el agua y pueden ahogarse (Italia, España), a otros les llega el agua por el cuello (Francia) y a otros todavía por el pecho (Holanda y Alemania).

Para lo cual, necesitamos un New Deal en dos partes. Primera, los “cien días de Europa”. Con dos flujos evidentes: la liquidez y la ayuda social urgente. Liquidez para nuestras empresas, autónomos y ciudadanos, este mes de unos 2 billones de euros,  para aguantar la respiración debajo del agua, a través de una política mucho más agresiva del BCE. Y un Fondo de Urgencia Social costeado por la Unión Europea.

Y, casi al mismo tiempo, en forma de segunda etapa que comienza en el mismo momento que la primera, un Fondo para la Recuperación que incida en la generación de empleo, el fomento de las infraestructuras tecnológicas, la formación y la innovación tecnológica. Un Fondo de al menos 1 billón de euros que exija una planificación a largo plazo centralizada en la Comisión y financiada con eurobonos.  Cuyos objetivos sean a corto y medio plazo salir de la recesión y a largo plazo alcanzar el nivel tecnológico de los otros bloques, especialmente de China, nación que nos ha sacado una clara ventaja en paradigmas y trayectorias tecnológicas -aspecto en el que inciden el coronel Pedro Baños y el economista Ramón Giménez-, convirtiendo prácticamente el continente europeo en un museo.

El Eurogrupo en realidad no es un organismo formal de la UE. Ni siquiera de la UEM. Es un órgano informal cuyo encuentro se produce un día antes de la reunión de los ministros de Finanzas de toda la UE. Reunidos ayer con pavor, no se ponen de acuerdo en lo sustancial y han avanzado en lo menor.

Presidido por Mario Centeno, si su objetivo es inyectar 500.000 millones de euros es que todavía no han entendido nada. Y, aún así, las posturas más avanzadas incluso son conservadoras, llamando Plan Marshal, como si Holanda fuera Estados Unidos, lo que debería llamarse New Deal.

En ese sentido, lo que ha estado en discusión, es lo siguiente :

  1. FONDO DE FINANCIACIÓN RÁPIDA (80.000). Movilizar de forma rápida 80.000 millones de euros. Un fondo que servirá para paliar los desastres de estos últimos días, con el que se llega a un acuerdo de urgencia, pero que no se ha puesto en marcha por falta de acuerdo en el siguiente punto.
  2. MEDE (270.000). Mover 270.000 millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) es tanto como reconocer la necesidad de un rescate. Esa es mi propuesta, dice Alemania. Bien, dice España. Italia no quiso  porque eso les va a suponer unas condiciones leoninas, los hombres de negro, en forma de liberalización del mercado laboral, recortes en el futuro y sufrimiento. Holanda dice, además, que nada de cumplir solo las condiciones del Plan de Estabilidad, no, cada país tendrá sus condiciones de devolver el MEDE según se acuerde con los hombres de negro.  Y anoche llegaron un acuerdo de circunstancias: no habrá condiciones para los gastos sanitarios, pero sí para aquello que vaya destinado a salvar la economía
    Es evidente que los países que ponen el dinero, Holanda y Alemania, pretenden mantener su posición de solvencia acreedora, por eso su deseo es endurecer los créditos del MEDE, los ECCL, que se definen por su propio nombre: las Enhanced Conditios Credit Lines.
  1. EMPLEO (100.000). Cien mil millones de euros para el Empleo y corregir los desajustes del mercado laboral. España, con el veto de Holanda, quiere convertir este fondo en un reaseguro de la prestación por desempleo. Se impone Holanda.
  2. BANCO EUROPEO DE INVERSIONES (25.000). Veinticinco mil millones de millones de euros del BEI en el que discrepan si tiene que ser para pymes o para todas las empresas. Se ha llegado a un acuerdo de dejarlo abierto.
  3. FONDO DE RECUPERACIÓN. Está en el aire un Fondo de Recuperación. Francia opina que hay que obtenerlo mutualizando la deuda. Las discrepancias son de dónde vienen los fondos y, por supuesto, nada de mutualización.
  4. EUROBONOS O CORONABONOS donde recaude la Comisión y luego reparta… Alemania no quiere ni oír hablar del tema. Holanda lo da como un debate zanjado del pasado.

Medidas escasas, parches del momento y falta de visión de conjunto.

Mi propuesta es doblemente económica y política. Comienzo por la política. Convertir el New Deal europeo en un reforzamiento del papel de la Comisión por encima de los vetos de los estados. Otorgar un voto de confianza a un órgano que representa la Unión y no la suma de cada uno de los países. Un New Deal político europeo que tenga como objetivo avanzar tecnológicamente los lustros en los que Europa se ha quedado rezagada. ¿Un sueño? Sí, pero, ¿acaso no son las crisis las que terminan en sueños o en pesadillas?

En cuanto al New Deal económico, mi propuesta se basa, primero, en un plan a largo plazo en el que el Banco Central Europeo sea capaz de inyectar una liquidez adicional de dos billones de euros este mes, de forma urgente.  Muy importante, como señala Jesús Nuño de la Rosa, que el flujo de esta financiación llegue a los alveolos.  Dicho de otra manera por mi parte, que la burocracia pública garantista o la burocracia bancaria interesada, no frene la llegada de liquidez. Yo me refiero especialmente a las TLTRO, a las operaciones de refinanciación a largo plazo con el objetivo concreto de concedérselo por parte del BCE a las entidades financieras de forma condicionada. Como su propio nombre indica a que lo presten a entidades no financieras (empresas) y a familias. De ahí su nombre TLTRO: Targeted Longer Term Refinancing Operations.

Al mismo tiempo, en otro orden de cosas, que la puesta en marcha por parte de la Comisión, de un fondo social urgente.

Y, segundo, que se establezca un Plan Europa de al menos un billón de euros financiados en una buena parte por eurobonos y en el que se ponga a la gente a trabajar incluso directamente (transferencias a obra y empleo público y privado). Produzca una modernización del continente, una reactivación de su actividad económica y un reforma institucional en la UE en la que la Comisión pueda actuar en consecuencia.

Franklin Delano Roosevelt fue presidente de los Estados Unidos de 1933 a 1945. George Marshall no fue presidente de los Estados Unidos.

1 thoughts on ““¿Por qué lo llaman Plan Marshall cuando en realidad necesitamos un New Deal?” por Antonio Miguel Carmona.”

  1. Tan acertado como siempre Antonio M. Carmona.
    Una lastima que en los despachos de Ferraz y de la Moncloa sólo se escuche a esos «asesores» que lo mismo valen para la Izquierda que para la Derecha. Que no tienen ni «Dios ni Patria» y que de lo único que son expertos y, se inspiran, es con las series americanas del tipo El Ala Oeste de la Casa Blanca. Como si España fuera una República con un sistema electoral mayoritario y sólo existieran el Partido Republicano y el Partido Demócrata.
    Desgraciadamente estamos asistiendo a la mayor crisis sanitaria y política mundial y nos pilla, en todo el mundo, y por supuesto en España, con los peores lideres políticos. Al frente y en la oposición. Y con estos mimbres ¿queremos hacer unos Pactos de la Moncloa?
    Ya que estamos en Semana Santa y aunque no soy creyente, permitirme decir un tópico. «que Dios nos pille confesados»
    Salud.

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