¿Por qué la selección de Uruguay tiene cuatro estrellas habiendo ganado solo dos mundiales?

¿Por qué la selección de Uruguay tiene cuatro estrellas habiendo ganado solo dos mundiales?

La primera Copa del Mundo fue en 1930, que organizó y ganó el país charrúa.
Uruguay fue eliminada ayer por Francia en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 2018 en Rusia, con un resultado de 2-0, merced a los goles de Raphaël Varane en el minuto 40 y Antoine Griezmann en el 61. Un niño, que se fijó en el escudo de la selección uruguaya, preguntó entonces: “¿Por qué Uruguay tiene cuatro estrellas si solo ha ganado dos mundiales?” Avispado, perspicaz y curioso chaval.
Hay que remontarse a 1924 para encontrar explicación a este hecho único en la historia del fútbol, puesto que es cierto que la selección charrúa solo ha ganado dos Copas del Mundo, en 1930 y en 1950, el famoso Maracanazo. En ese año del primer cuarto del siglo XX, la FIFA, máximo órgano rector del fútbol mundial, aceptó organizar el Torneo Olímpico de Fútbol, dentro de los Juegos Olímpicos que se celebraron en París y dispuso que “a condición de que los Torneos Olímpicos de Fútbol se celebren de acuerdo con la reglamentación de la FIFA, esta última reconocerá este torneo como un campeonato mundial de fútbol”. Así fue.

Una máquina de hacer fútbol
En 1923, Uruguay se proclamó campeona de la Copa América que se celebró en la capital uruguaya, Montevideo. Atilio Narancio, entonces presidente de la Federación charrúa prometió a sus jugadores que “si ganan esta Copa América los llevaré a competir a los Juegos Olímpicos de París”. Después de deshacerse de sus tres rivales, Paraguay, Brasil y Argentina, Narancio tuvo que cumplir su promesa. En abril de 1924, la Celeste arribó a Vigo y, antes de acudir a la cita olímpica, disputó nueve partidos con lo mejor del fútbol español, Real Madrid, Athletic, Atlético, Real Sociedad, venciendo en todos los encuentros.
Una vez en París, barrió con facilidad a sus rivales: Yugoslavia, 7-0, Estados Unidos, 3-0, Francia, 5-1, Holanda 2-1 y, en la final, Suiza, 3-0, alzándose con la medalla de oro olímpica y su primera estrella. En las siguientes Olimpiadas de verano, en 1928, en los Juegos de Ámsterdam, repitió, arrasando de nuevo con un juego vivaz y alegre. Holanda, 2-0, Alemania, 4-1, Italia, 3-2, y Argentina, a la que doblegó en un segundo partido de desempate, 2-1, después de haber quedado en tablas, 1-1, en el primer encuentro de la Final. Segunda estrella.

Para colmo, se hizo con su Mundial
Es entonces, en 1928, cuando la FIFA decide organizar un Campeonato del Mundo en sí mismo dos años después, siendo anfitriona Uruguay. Participaron trece selecciones, divididas en cuatro grupos en la primera fase. En semifinales, la Celeste derrotó, otra vez, a Yugoslavia por 6 goles a 1, mientras Argentina, con idéntico resultado, dejaba en la cuneta a Estados Unidos. Se repetía la final de Ámsterdam, pero esta vez Uruguay venció con claridad 4-2. Tercera estrella. Dominio absoluto del fútbol uruguayo.
Tuvieron que pasar 20 años para que Uruguay volviera a plantarse en una final, aunque no podemos olvidar que ni en 1942 ni en 1946 se celebró Copa del Mundo debido a la Segunda Guerra Mundial. En 1950, una agresiva Brasil organizaba su mundial y ya apuntaba maneras de lo que, posteriormente, sería la selección carioca. Había quedado tercera en 1938 y el parón por causa de la guerra no fue un obstáculo para ir creciendo. Solo en este mundial se modifico el formato de juego y no habría final sino una liguilla entre los cuatro campeones de grupo de la fase previa, un sistema que beneficiaba, a priori, a Brasil.

El Maracanazo
El 16 de julio de 1950 a las 15:00, hora local, 200.000 espectadores recibían en el estadio Maracaná a Brasil y a Uruguay en lo que era un simple partido dentro de la liguilla final pero que sentenciaría el campeonato. A los carioca les valía el empate para proclamarse campeones del mundo, mientras que a los celeste solo les valía la victoria. Al comienzo de la segunda parte Brasil anotó el 1-0. Después de unos minutos de desorientación, Uruguay reacciona y en el 66, Juan Alberto Schiaffino logra el empate. Trece minutos después, Ghiggia, que había sido el arquitecto del tanto de la igualada, anota el de la victoria, dejando en silencio a todo el estadio. “Solo tres personas en la historia han conseguido hacer callar al Estadio Maracaná: el papa, Frank Sinatra y yo”, dijo Ghiggia. Cuarta estrella.
En la imagen, el combinado que dio el Maracanazo.

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