¿Por qué el último secretario de Defensa abandona a Trump?

Por qué el último secretario de Defensa abandona a Trump

No ha cumplido dos años de mandato y 19 altos cargos y asesores han abandonado o han sido despedidos.
James Mattis ha sido el último en caer. Esta vez el ya ex secretario de Defensa deja su cargo al frente del Pentágono por las “diferencias irreconciliables” con Donald Trump, presidente de Estados Unidos, nada más terminar la misión de las fuerzas estadounidenses en Siria contra Estado Islámico.

Con él van cuatro los miembros del Gabinete que han dimitido o han sido cesados en los últimos tres meses y el tercero en menos de dos semanas. El mes pasado, fue Mira Ricardel, ex asesora adjunta para Seguridad Nacional, quien fue cesada, al parecer por las diferencias con Melania Trump en relación a su viaje a África y la utilización de recursos del gobierno para éste.

Y no son casos excepcionales. Desde que el 20 de enero de 2017 el magnate neoyorquino asumiera la Presidencia estadounidense, la entrada y salida de altos cargos y asesores ha sido constante. En total, 19 en menos de dos años de gobierno de Trump. Las disputas acerca de las políticas que pretende llevar a cabo el presidente norteamericano son la principal causa.

Tan solo 11 días después de asumir su puesto como Fiscal General interina de Estados Unidos, Sally Yates, fue destituida fulminantemente por mostrar su oposición a la orden ejecutiva sobre inmigración que pretendía imponer Trump. La ex fiscal había enviado una carta solicitando el Departamento de Justicia que no se acatara dicha orden porque suspendía las concesiones de estatus de refugiado y obligaba a una moratoria provisional a la entrada de ciudadanos de seis países: Irán, Irak, Siria, Yemen, Sudán, Somalia y Libia. Un juez federal la suspendió después.

25 días estuvo en su cargo como asesor de seguridad Michael flynn. Se vio obligado a dimitir después de que fuera acusado de mentir al FBI respecto a sus contactos con altos cargos rusos durante el cambio de presidente. Después de alcanzar un acuerdo con Robert Mueller, fiscal especial, admitió los cargos.

Sonado fue el cese de James Comey en mayo de 2017 cuando investigaba la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 y la campaña de Trump. llego a pedir a los congresistas republicanos que se levantarán para respaldar la verdad y acuso al mandatario de socavar la ley por mentir al FBI.

Tampoco pasa desapercibida la dimisión de Sam Spicer como jefe de Prensa de la Casa Blanca en respuesta al nombramiento de Anthony Scaramucci como jefe de Comunicaciones del Gobierno. A su juicio, dicho nombramiento era “un grave error” y rehusó todos los intentos del magnate neoyorquino porque siguiera en el cargo.

Fue precisamente Scaramucci quien acusó a Reince Priebus, entonces jefe de gabinete, de ser el responsable de ciertas filtraciones que afectaban al nuevo jefe de Comunicaciones. Con la excusa de querer avanzar “en otra dirección”, el jefe de Gabinete fue fulminado.

Y fue precisamente Scaramucci quien, después de tan solo diez días de su nombramiento, fuera destituido por el presidente. Se jactaba de reportar directamente a Trump, y no al que entonces era jefe del Gabinete, John Kelly.

Importante fue la caída de Steve Bannon. La relación del magnate neoyorquino con su asesor de Estrategia fue deteriorándose poco a poco hasta que una revista citó a éste contradiciendo al presidente.

Un supuesto caso de corrupción fue la razón que llevó a Tom Price, ex secretario de Sanidad, a dimitir de su cargo después de que el inspector general del Departamento lo investigara por unos vuelos de un elevadísimo coste. De miles de dólares. Price siempre ha sostenido que los viajes habían sido aprobados previamente.

Las presiones presidenciales habrían obligado a Andrew McCabe a renunciar como director del FBI. Trump había puesto en el foco de sus críticas a la Policía Federal. Otras fuentes sostienen que la dimisión del ex director de la agencia federal fue pactada. El resultado, en cualquier caso, fue el mismo.

Trump cesó a Rex Tillerson como secretario de Estado debido a las aparentes desavenencias con el mandatario. Fue sustituido por Mike Pompeo.

Nikki Haley argumentó “tomarse un respiro” para renunciar a su cargo como embajadora de Estados Unidos ante la ONU. Haley ha sido una de las más encarnizadas defensoras del cambio de postura del país respecto a Naciones Unidas.

David Shulkin dice que fue despedido como secretario de Asuntos de los Veteranos, y no, como afirma la Casa Blanca, que dimitió. Un informe sostenía que durante un viaje a Europa se dedicó a hacer turismo y que aceptó entradas para Wimbledon.

Donald Trump sustituyó H.R. McMaster como asesor de seguridad nacional por John Bolton. El magnate neoyorquino dijo entonces que la postura de McMaster era excesivamente rígida y se quejaba de sus “interminables” sesiones informativas.

Acusado de prevaricación y de hacer favores personales, Scott Pruitt presentó su dimisión como director de la Agencia de Protección Ambiental, después de varios meses de críticas desde el Congreso estadounidense y grupos medioambientales.

Sonada también fue la caída de Jeff Sessions, ex fiscal general, el 7 de noviembre pasado. Tan sólo unos días después de las elecciones legislativas, Trump pidió a Sessions que renunciara por las tensiones generadas por la investigación de Robert Mueller sobre la injerencia de Moscú.

Según la CNN, el motivo por el cual John Kelly dejará su cargo como jefe de Gabinete está en ti la relación con el presidente continúa empeorando al punto de alcanzar “una situación insostenible por ambas partes”. “Pueden pasar días sin hablarse”.

También la corrupción, abuso de poder, tráfico de influencias y competencias en materia de seguridad, son la clave que ha llevado a que Ryan Zinke, secretario de Interior, deje su puesto a finales de año.

Después, llegó la caída de Ricardel y ahora la de Mattis. Suma y sigue.

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