“Por imitación”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

Los seres humanos y muchas otras especies, actuamos por imitación. El ejemplo más simple es el lenguaje. Hablamos el idioma que hablamos, porque imitamos a quienes nos rodean y emitimos sus mismos sonidos. Así muchas cosas más, como lo que comemos, como vestimos o como nos comportamos ante acontecimientos que nos rodean, por ejemplo. Podemos actuar como machistas, negando derechos a las mujeres o como feministas defendiendo la igualdad. Cada cual imita aquello que decide consciente o inconscientemente imitar, siempre tenemos un margen de maniobra o decisión personal.

Podemos decidir aprender otro idioma, por ejemplo, pero también podemos actuar como demócratas pacíficos respetando los derechos humanos o como bárbaros violentos contra mujeres, homosexuales o quienes no piensen como nosotros. Cada cual imita aquello que decide consciente o inconscientemente imitar y siempre tenemos un margen de maniobra o decisión personal.

Cuando algún perturbado convence a otros no perturbados que deciden imitarle, el problema viene cuando en su locura atenta contra las libertades de los demás y contra la igualdad y los derechos humanos. Tenemos muchos ejemplos en la historia de la humanidad, desde dirigentes asesinos comunistas, a genocidas fascistas, empresarios metidos a líderes populistas, pasando por caudillos por la gracia de su Dios.

La lectura o los medios de comunicación y redes sociales, como Twitter o Facebook, son un canal para transmitir ideas y comportamientos que tienen efecto sobre la sociedad y cuando los perturbados tienen eco, siempre surgen otros perturbados y no perturbados que deciden imitarles y al final alguien muere, por eso es importante frenar los mensajes de odio y anti sistema democrático. Las dictaduras fascistas o comunistas también son estados de derecho, porque tienen “sus leyes”, pero no son estados libres, constitucionales y democráticos.

Esto nos lleva a la conclusión de que la fuerza de los perturbados, proviene de sus imitadores y seguidores no perturbados, que siempre es inversamente proporcional a quienes no solamente no les imitan o les siguen, sino a quienes actúan de forma diferente y activa en contra de esos comportamientos anti sociales y anti democráticos. Porque sí, también hay quienes se autodefinen “apolíticos” y dicen no ser de ningún partido, pero con su silencio están tomando partido, porque el silencio en democracia es la semilla del miedo en dictadura, es el aliado de líderes y perturbados que nunca piensan en las personas y siempre piensan en el poder y un orden social que solamente a ellos y sus seguidores beneficia. Y usted ¿a quién imita?

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