“Pasado y futuro”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

Parece que la magnitud de los acontecimientos que venimos viviendo desde el pasado 14 de marzo, por mucho que creamos que somos conscientes, hace que sea difícil entender por ahora todo lo que significa, al menos así lo pienso yo. Salvando las distancias con otros acontecimientos globales, posiblemente estamos viviendo unos acontecimientos tan importantes, que el mundo ya no será igual que antes de 2020 y creo que se está demostrando que los estados fuertes y sociales, son los que mejor pueden dar respuesta a las necesidades de quienes tienen más necesidades. Aunque aparezca una vacuna, el problema estructural de la desigualdad no lo resolverá.

Este COVID-19 está enseñando a unos y confirmando a otros, que un mundo global como el que hemos construido, es frágil y que es un sistema injusto, puesto que carece de igualdad real de derechos y oportunidades entre las personas. Ya hemos visto lo ocurrido en las residencias de mayores en la Comunidad de Madrid, por ejemplo. Si repasamos nuestro pasado, el pasado de los últimos 10.000 años, veremos que la humanidad ha vivido una falsa sensación de poder y seguridad. Todos los imperios han caído y seguirán cayendo mientras una minoría domine a la mayoría y no exista un deseo mayoritario de mantener un modelo de sociedad que traiga más felicidad que sufrimiento. Hoy seguimos viendo como minorías quieres dominar a mayorías, con las armas o la manipulación de masas, pero al final, toda minoría opresora termina por ser derrotada.

Tal como yo lo veo, el futuro no está escrito y el presente es una lucha permanente entre quienes sólo desean el poder para dominar a los demás y acaparar riquezas y quienes desean el poder para avanzar en igualdad de derechos y oportunidades entre las personas y hacer un reparto más justo de la felicidad a la que todos los seres humanos tenemos derecho. Estamos viendo como en algunos territorios de España, la elección de los gobernantes sustentada en la corrupción y el dinero negro, ha significado un debilitamiento del sistema público de salud y que ha tenido un mayor coste en vidas en esta pandemia. La sostenibilidad debería de ser uno de los elementos que guiase el progreso y los avances sociales, científicos o económicos. Lo que no es sostenible en el tiempo, termina por decaer algún día y si no conocemos nuestro pasado y los errores cometidos, tarde o temprano volverán a gobernar corruptos o dictadores autoritarios y volveremos a ver como miles de personas mueren, no por carecer de un seguro médico privado, sino por carecer de un sistema público de salud que garantice la asistencia en los momentos más necesarios. Las políticas de recortes de impuestos solamente benefician a los que tienen más de lo que necesitan para vivir y perjudican a esa mayoría que necesita un sistema sostenible y seguro para vivir.

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