A los países pobres no llega la vacuna

A los países pobres no llega la vacuna

Mientras que en el hemisferio norte han empezado a administrar la vacuna, en el sur hay riesgo de que sólo se pueda vacunar a una de cada diez personas. Alrededor de 70 países podrían estar en esa situación.

Y es que los países ricos, que representan sólo el 14% de la población mundial, han comprado hasta el 53% de las vacunas más prometedoras. Así, a pesar de la milmillonaria inversión pública en la vacuna contra la Covid-19, los países pobres se tienen que conformar con la esperanza de un gesto de buena voluntad y que les lleguen más dosis.

Sudáfrica e India han propuesto que se suprima la patente, al menos temporalmente. Un centenar de países lo secundan, pero tiene pocas probabilidades de salir adelante. La industria farmacéutica lo rechaza, aunque dice comprometerse a aumentar los esfuerzos para que el antídoto llegue a todo el mundo.

La propuesta es tan simple como que se suspendan los derechos de las patentes hasta que se haya alcanzado la inmunidad grupal del planeta.

El peligro es, además de lo evidente, que, si a los países pobres no les llegan suficientes dosis de la vacuna, se conviertan en un reservorio del virus. Entretanto, la brecha norte-sur se hace más grande.

Desde varias ONGs apuntan a que depender de la buena voluntad de las empresas o de la caridad de las donaciones no es la solución. La cuestión es que esta desigualdad respecto a la vacuna no es algo nuevo. El hambre en el mal llamado tercer mundo es el mejor de los peores ejemplos.

Según organismos internacionales, habría hasta 150 millones de personas más en pobreza extrema en 2020. Asimismo, hasta 132 millones de desnutridos más.

La guerra por la vacuna ha invalidado muchos acuerdos de cooperación

Esta epidemia y la carrera por encontrar una vacuna y que ésta llegue a todo el planeta han hecho de los acuerdos para la lucha contra la desigualdad papel mojado. Reino Unido, Canadá e incluso la propia Unión Europea estarían socavando sus propias iniciativas.

La historia se repite y un informe de Global Health Innovation Center alertaba en noviembre de que las vacunaciones en los países pobres podrían retrasarse hasta 2024.

Entretanto, la UE se ha asegurado los derechos sobre 400 millones de dosis. A su vez, Estados Unidos ha alcanzado acuerdos para disponer de vacunas para más del doble de su población.

La Universidad de Duke, Unicef y la empresa de análisis de datos Airfinity señalan que el bloque comunitario, Estados Unidos y Canadá acaparan dos insuficientes para administrar la vacuna hasta dos, tres y cuatro veces, respectivamente, a sus poblaciones.

Extraen estas conclusiones a partir de los contratos para las vacunas. En cambio, en el mejor de los casos, sólo el 20% de los residentes en los países más pobres la recibirán.

Mientras tanto, Estados Unidos, Reino Unido, la UE, Brasil, Canadá, Japón, Australia, Noruega y Suiza rechazan la propuesta de India y Sudáfrica. Sustentan su negativa en que ya hay mecanismos de cooperación internacional y que la industria se compromete a que la vacuna llegue a todos.

Lo cierto es que, si no se pone un remedio, los países pobres sufrirán más aún el azote del virus. Aumentará la desigualdad, así como la brecha norte-sur.

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