Pablo Iglesias, fundador del PSOE, nos reclama más acción política (25-III-1914)

Acción política
Por Pablo Iglesias Posse.

(Artículo publicado por Pablo Iglesias en la revista “Acción Socialista”, Madrid, 28-III-1914, gentileza de Eusebio Lucía)

Hay proletarios que niegan importancia o conceden muy poca a la acción política. Para ellos es suficiente que los trabajadores se organicen para luchar económicamente contra los patronos. El error que padecen tales compañeros es enorme. Verdad, mucha verdad, que la acción económica es sumamente útil para los explotados; pero verdad también, verdad grande, que la acción política es para los oprimidos un arma poderosa.
¿Por qué medio ha combatido, combate y combatirá la clase trabajadora hasta ver terminada la guerra de Marruecos? Por la acción política. ¿A qué recurren los explotados para protestar de los grandes atropellos del Poder, de las persecuciones de los gobernantes y de los frecuentes desafueros de las autoridades? A la acción política. ¿Cómo se logra una legislación favorable a los intereses de los desheredados? Por medio de la acción política. ¿Cómo echa abajo el proletariado leyes absurdas, disposiciones caducas y medidas reaccionarias? Apelando a esa misma acción. ¿Cómo conseguirá un día la rebaja arancelaria, la disminución del servicio militar, la reforma tributaria y todas las modificaciones de importancia que aceleren la hora del triunfo obrero? Pues, indudablemente, por medio de la acción política.
Abandonar ésta, renunciar a tal acción, equivaldría a dejar casi en total libertad a la clase trabajadora para vejar política, económica y socialmente a la clase proletaria. Precisamente por haber ejercido poco esa acción los trabajadores, han podido ocurrir guerras como las coloniales y como la de los Estados Unidos, nos hallamos políticamente en gran atraso, tienen el clero y el ejército una influencia que no debieran tener, es el sufragio universal una caricatura del sufragio y padecemos unos gobernantes que ningún otro pueblo aguantaría.
Lejos de repudiar la acción política, los trabajadores deben de encariñarse con ella, ejercerla frecuentemente como clase, intensificarla, hacer que en ciertos momentos revista proporciones colosales y llevarla, cuando se ventilen supremos intereses, hasta las lindes de la acción revolucionaria. Mediante esa acción, el proletariado echará atrás al elemento clerical, reducirá el poder militar, quebrantará profundamente el caciquismo, dignificará el sufragio, extinguirá o poco menos los brutales tratamientos que se dan a muchos ciudadanos y hará que los hombres que ocupen el Poder no se burlen, como hacen hoy, de este país.
La inacción política de los trabajadores, como la abstención electoral de los mismos, deséanlas ardientemente los elementos burgueses. Así pueden hacer lo que les venga en gana; así, Parlamentos, Diputaciones y Municipios estarán compuestos totalmente de representantes patronales, que realizarán la misma labor que realizan hoy. Es lo opuesto a eso, es la acción política de los obreros lo que disgusta y espanta a los explotadores y a quienes los sirven; y esto es lógico, porque saben que con ella sus instintos opresores, codiciosos y despóticos tienen un freno.
Por ninguna consideración, pues, los trabajadores deben apartarse del terreno político o vivir separados de él. Si grandes luchas tienen que mantener por medio de la acción económica, grandes o mayores aún habrán de sostener por medio de la acción política. Presten a aquellas la atención que reclaman, mas sin dejar de cuidar éstas cuanto merecen.

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