Pablo Iglesias a Albert Rivera: «No sea usted impertinente»

Pablo Iglesias a Albert Rivera: “No sea usted impertinente”

Pablo Iglesias llegó en taxi. Un primer efecto, un mensaje directamente dirigido a defender las reivindicaciones de los trabajadores del sector del taxi frente a las demandas de las empresas de VTC.

Fue Pablo Iglesias el que en mayor medida mantuvo la calma. Protestaba una y otra vez porque los comparecientes no respondían las cuestiones que les planteaban ambos moderadores. Lo que le importa a la gente, dijo, es el empleo.

El de Podemos, con seguridad, fue el más pegado al terreno. Para Pablo Iglesias colectivos como las camareras de piso se tienen que jubilar a los 61 años.

“Hay que conseguir un sistema público de pensiones digno”, señaló el líder de la formación morada. Le espetó a Sánchez que fue el PSOE quien inventó el factor de sostenibilidad: “Es como decirle a la gente que se muera pronto”.

Pablo Iglesias fue muy contundente en su defensa de retirar las concertinas. Invitó de nuevo al presidente del Gobierno a que le acompañara a un CIES, al mismo tiempo que tachaba de vergüenza el tratamiento dado a barcos como el Open Arms.

Rivera on fire

Vallés comenzó preguntándole a Rivera si pactaría con VOX. Rivera le contestó que lo que no iba a pactar nunca es con los independentistas. Disimulaba el catalán en una noche en la que se le notó ligeramente pagado de sí mismo.

Albert Rivera tuvo su momento más histriónico al entregarle la tesis doctoral a Pedro Sánchez llamándolo mentiroso. Pocas veces en un debate político se había vivido un momento tan violento.

Rivera insistió en el contrato único con fórmulas para reformar un mercado laboral que está absolutamente obsoleto. Al mismo tiempo defendió suprimir el impuesto de Sucesiones: “Prometo erradicar el impuesto de la muerte”.

En relación al aborto y a la eutanasia quiso mostrarse más progresista que Casado. Puso el ejemplo de su abuela, que no pudo ejercer su derecho a la eutanasia teniendo que ser cuidada con paliativos en sus últimos momentos.

“El PSOE ha gobernado España 21 años y sigue habiendo violencia de género”, le espetó Rivera al presidente del Gobierno. Porque fue una constante en Rivera echarle en cara al PP y al PSOE su incapacidad para superar los problemas del país, como en el caso educativo en el que enumeró todos los cambios que prácticamente han vuelto locas a las generaciones: “Nunca más reformas educativas con fracaso escolar”.

Confesó haber recibido una amenaza de muerte y señaló que lo que le preocupaba era la seguridad de aquellos que no podían defenderse por no tener recursos.

Hubo momentos en los que tanto Casado como Rivera espetaban a Sánchez como en una pelea de colegio ante el estupor de Pablo Iglesias que trataba de poner orden. “¿Ahora usted va de árbitro?”, le inquirió Rivera.

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