Muere Carmen Alborch dejando un enorme vacío en la familia socialista

Muere Carmen Alborch dejando un enorme vacío en la familia socialista

Su fuerza, sus convicciones feministas y la política la convirtieron en un referente social en los años 90.
Carmen Alborch, ex ministra de Cultura del Gobierno socialista de Felipe González entre 1993 y 1996, ha fallecido, a los 70 años, este miércoles a consecuencia de un cáncer que padecía desde hace dos años. Permanecía en su casa, sedada, a la espera del fatal desenlace.

Deja un enorme vacío en el ámbito cultural y político de nuestro país. Nació en 1947 en Castelló de Rugat (Valencia). Fue la mayor de cuatro hermanos. Enfocó su carrera hacia el Derecho y la vida académica.  Profesora de Derecho Mercantil además de decana de la Facultad de Derecho de Valencia. Pero el cambio en su vida llegaría en 1988 al aceptar ser directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno, fundado dos años antes. Además de su faceta política es necesario destacar su fuerza y entusiasmo en la lucha por la igualdad, considerada como “abanderada del feminismo” y su magnífica calidad literaria como escritora.

La penúltima aparición pública de Alborch se produjo hace tres meses en la toma de posesión del actual ministro de Cultura, José Guirao, el cual, agradeció su presencia y compañía, hecho que motivó un largo aplauso de los asistentes. La última salida tuvo lugar el pasado nueve de octubre que recibió la condecoración a la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Fue su último acto, emotivo, rodeada de familiares y compañeros sacó sus últimas fuerzas para defender sus ideales. El feminismo, dijo, “ha mejorado la calidad de vida de todos los ciudadanos” y “debería ser declarado patrimonio inmaterial de la humanidad”. Consideró que es “imprescindible la lucha” y “la esperanza” para construir una sociedad mejor y más igualitaria. Y para ello, es necesario que los hombres sean “cómplices” en la lucha.

Su carrera política viene marcada por su nombramiento como ministra de Cultura en el Gobierno de Felipe González. Mientras ostentaba el cargo en el Ministerio vio la luz el Plan de Catedrales, elaboró el primer mapa nacional de infraestructuras y recursos culturales y arregló definitivamente el pago y la adquisición de la colección Thyssen, cuyo Museo se había inaugurado en 1992. Por ello, se ganó la fama de política dialogante y culta, tras haber trabajado además en la ampliación del Museo del Prado. Fue incluso la primera política española que habló de impulsar el mecenazgo como fórmula de financiación de la cultura. También luchó por la polémica construcción del Teatro Real y con la Ley de Fomento de la Cinematografía, que consiguió sacar adelante uniendo distintas sensibilidades.

Una vez acabó su mandato en el Ministerio, Carmen Alborch, fue diputada en el Congreso por el PSOE en tres legislaturas. Posteriormente, además de senadora, fue candidata a la alcaldía del Ayuntamiento de Valencia. Uno de sus retos fue introducir la ética en la política y el concepto de ciudadanía.

Entre su obra literaria destacan títulos como: Solas: gozos y sombras de una manera de vivir, Malas: rivalidad y complicidad entre mujeres, Libres: ciudadanas del mundo, La verdad y la vida y Los placeres de la edad.

Deja un gran vacío en la familia socialista, su lucha, su compromiso, su sueño de que las mujeres llegasen a ocupar puestos de responsabilidad. Una incansable feminista que enarboló la bandera de la igualdad.

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