Moncloa y el Grupo Prisa: la Guerra de los Bóeres

Moncloa y el Grupo Prisa: la Guerra de los Bóeres

El ensordecedor ruido del Consejo de Administración del Grupo Prisa dejó entrever el enfrentamiento de dos tendencias que aprisionan a este mass media de referencia. Algo que les aboca a enrocarse frente a las injerencias externas. La Guerra de los Bóeres (1880-1881, 1899-1902) enfrentó a británicos y holandeses sobre una Sudáfrica que en realidad pertenecía a los africanos.

Dado que el diario El País es de sus lectores y de sus trabajadores, ni el Gobierno, ni siquiera la propiedad -por paradójico que parezca-, deben inmiscuirse en lo que debe ser, y fue (casi) siempre, una prensa libre.

En ese sentido, el diario El País y la Cadena SER, por ejemplo, siempre fueron medios cuya orientación ideológica, natural en todo medio De comunicación en una democracia, ocupaba el centroizquierda con moderación e inteligencia.

La llegada de Soledad Gallego-Díaz, de las mejores plumas de nuestro presente periodístico, supuso un espaldarazo a posturas más cercanas al Gobierno de la Nación. Se evidenciaba la apuesta de la línea editorial por una coalición, PSOE-Podemos, antinatura de lo que había venido siendo la línea clásica del periódico.

La entonces nueva dirección de El País, la SER por las mañanas y la SER por las noches, parecían estar en línea con la posición del Gobierno de la Nación, lo cual, por cierto, dio lugar a no pocas tensiones entre algunos trabajadores, más preocupados por la independencia informativa que por mantener inmejorables relaciones con el Ejecutivo.

Siempre había pasado. Alfredo Pérez Rubalcaba mantuvo una gran influencia en el periódico. Es solo un ejemplo. Incluso presumía de sembrar noticias a través de periodistas como Berna González Harbour. Entre otros.

El Grupo Prisa decide cambiar la tendencia

Llegado un momento dado, el Consejo de Administración del Grupo Prisa y especialmente su presidente, Javier Monzón, deciden parar esta deriva que sólo iba en perjuicio del periódico y, a la larga, de aquellos que defienden en España la independencia de los redactores y la libertad de prensa.

Javier Monzón y los grandes accionistas españoles del consejo de administración de Prisa deciden entonces sustituir a Soledad Gallego-Díaz por Javier Moreno. Moreno, quien ya estuvo allí, tiene un perfil mucho más moderado y menos proclive a la coalición-camarote  ‘de los hermanos Marx’, apoyada por un inestable grupo de independentistas.

Es entonces cuando en Moncloa, dicen, intentan desbancar a Javier Monzón de la presidencia del Grupo Prisa. Según fuentes del PSOE, “cuando hablamos de Moncloa nos estamos refiriendo a alguien ajeno al PSOE cuya influencia en el Presidente del Gobierno es enorme”.

Telefónica (9,4% del accionariado) tuvo la última palabra. Así que José María Álvarez-Pallete defendió a Monzón junto con la amiga de éste, Ana Patricia Botín, cuyo Banco Santander representa un 4,8% del accionariado. No hizo falta recurrir a Slim (4,3%), quien también estaba dispuesto a defender la independencia editorial y la libertad de los redactores.

Es entonces cuando el Gobierno contraataca poniendo a su favor a Amber Capital, con un 29% de las acciones, a quien se sumó el jeque de Qatar, Khalid Al-Thani (5%), y el fondo Melqart (3,6%).

El diario El País y la Cadena SER pertenecen a los trabajadores de ambos medios y, respectivamente, a sus lectores y a sus oyentes. Los demás que se preocupen, unos de gobernar y hacerlo bien y otros de hacer de la empresa una organización rentable Para poder garantizar durante mucho tiempo el libre trabajo de sus redactores y el placer diario de sus lectores.

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