Rocío Monasterio increpa a un diputado de raza negra en la Asamblea de Madrid

Rocío Monasterio increpa a un diputado de raza negra en la Asamblea de Madrid

Seguramente, el discurso de Rocío Monasterio haya sido el más extremista que se haya podido oír, increpando a un diputado de raza negra, en la Asamblea de Madrid.

La portavoz de Vox en el Parlamento madrileño ha exhibido su rostro más siniestro y el de la ultraderecha a la que representa. Y lo peor es que se cree las salvajadas que dice.

Lo lamentable es que los medios nos hacemos eco de ellas, que es lo único que busca. Así de simple es ella y la extrema derecha. Sencilla, no, simple, como el asa de un cubo.

Sucedió ayer durante su intervención en la segunda jornada del debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso. Sorprendió incluso a los representantes del PP, aunque no lo reconozcan públicamente por aquello de los votos necesarios.

Además de exigir la derogación inmediata de todas las leyes de género y LGTBI de la región, increpó a un representante de Unidas Podemos. En concreto, el diputado de raza negra a quien señaló al final de su intervención no es otro que Serigne Mbayé.

Mbayé, el diputado de raza negra increpado, es de nacionalidad española

De nacionalidad española y origen senegalés, Mbayé es el portavoz del sindicato de manteros de Madrid. Fue uno de los fichajes estrella de Pablo Iglesias para su candidatura a la Comunidad de Madrid.

Con su insultante descaro dijo del diputado español Mbayé que “no es un símbolo del abandono de la clase trabajadora”. Esa clase a la que con toda certeza Monasterio quiere explotar para lucrarse, de lo que también acusó al diputado morado.

“Nuestro problema con el señor Mbayé no es que sea blanco o negro, bajo o alto, sino que es una persona que se saltó la cola de entrada. Entró de forma ilegal y se lucró durante años”, bramó.

No son de extrañar sus palabras porque no es la primera vez que Vox pone el foco en Mbayé. El 30 de marzo, a través de su cuenta oficial en Instagram publicaron una foto suya bajo el título: “Nosotros le deportaremos”.

Sucedió cuando, al final de su descerebrada intervención, se dirigió hacia donde estaba el diputado y empezó a hablar de delincuencia en Madrid. Eso sí, ignoró los datos que se presentaron en la Delegación de Gobierno el pasado 9 de junio.

Allí estaba presente Javier Ortega Smith, portavoz de la formación de extrema derecha en el Ayuntamiento de Madrid. De modo que no pueden decir que no sabían que en la capital se registraron 183.375 infracciones penales en 2020.

La delincuencia bajó un 30% en 2020

Es decir, un 30% menos que en 2019 de delitos como tráfico de drogas, vandalismo, amenazas, robos, hurtos. Hace dos años fueron 252.363. Pero claro, si reconocen que se mejora en eso, se les hunde el discurso.

Monasterio, entonces, dijo, dirigiéndose a la bancada de Más Madrid y Unidas Podemos, que “la vida para ustedes es plantar hierbas en su huerto urbano”.

Pero su incendiario discurso no acabó ahí. “En Vox no miramos hacia otro lado frente a la delincuencia y la falta de integración por los jóvenes extranjeros. Podemos quiere hacer de la foto de Mbayé un símbolo, es un símbolo de su abandono de la clase trabajadora. Él, además, entró de forma ilegal y se lucró durante años”.

Muy molesto, el diputado aludido se levantó de su asiento levantando los brazos y, luego, pidió la palabra. “Le pido a Monasterio que retire sus palabras racistas”, dijo Mbayé.

“Esto no está permitido. La señora Monasterio me ha atacado. Soy español, como ella, le pido que retire esas palabras racistas. El racismo no cabe en esta Cámara ni en España”, insistió.

Monasterio no retiró sus palabras racistas

La portavoz de Vox no retiró lo dicho pese a la insistencia de la presidente de la Cámara.

Después, el diputado agredido por Monasterio se levantó de nuevo, alzó el brazo izquierdo y cerró el puño. Dos atletas estadounidenses de raza negra hicieron un gesto parecido tras ganar la carrera de 200 metros en los Juegos Olímpicos de México 1968. Desde entonces se conoce como el saludo del ‘Poder Negro’ (Black Power).

El PSOE y Más Madrid no ocultaron su enfado con el desbocado discurso de Monasterio. Ayuso se sumó a Vox, claro, y defendió a la portavoz de ultraderecha. “París bien vale una misa”, cabría recordar.

Pero encontraron la réplica de Hana Jalloul, portavoz socialista, y de Mónica García, líder de la oposición.

“Las personas no son ilegales. En todo caso están en una ilegalidad administrativa. Señora Ayuso, aquí y ahora se termina la mascarada. Tendrá los votos necesarios con el apoyo de la ultraderecha”, dijo Jalloul.

“Nuestro más firme apoyo a Mbayé. Ningún discurso de odio va a hacernos mover ni un ápice de nuestras convicciones”, lanzó García.

¿Le importó a Ayuso? Ni lo más mínimo. Ya tenía lo que quería, los votos de Vox, aunque con ello se haya vendido y quede secuestrada.

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