“Meteros vuestro odio por donde os quepa”, por Pedro Molina Alcántara.

Pedro Molina Alcántara.

Meteros vuestro odio por donde os quepa y, si no se cuela, “pa dentro hasta que duela”. Pues sí, con este artículo tan exquisitamente intelectual -nótese la fina ironía que destilo- que estoy escribiendo no pretendo quedar bien ni ganar amistades. No pretendo otra cosa que desahogarme haciendo público mi cabreo ¿Que por qué estoy cabreado? Pues porque hoy quería continuar con mis artículos sobre la defensa de lo público, pero creo que han pasado demasiadas cosas en los últimos días y merece la pena hacer un ejercicio de desprecio por escrito del odio, un ejercicio de “odio al odio mismo”, lo contrario de un discurso de odio, para que se entienda.

Siempre he defendido el valor sagrado del derecho a expresar libremente las ideas propias, por muy repugnantes que sean, siempre que se haga de forma pacífica y con muy pocas excepciones. Ahora bien, ello no impide que me duela hasta el alma ver a una mujer muy joven defender el nazismo y pronunciar públicamente un discurso antisemita -eso de “el enemigo es el judío”-. Me duele en el alma también ver a un hombre bastante joven defender en sus canciones de rap a ETA, a los GRAPO y el terrorismo en general. Me duelen los disturbios, me duele que un pelotazo de goma prive a una joven de un ojo y que, al mismo tiempo, una política de primera línea anime a la brutalidad policial.

Concluyo repitiendo una vez más que nuestro sistema es manifiestamente mejorable y criticar a las instituciones y a los poderes fácticos -incluyendo la Corona- debe ser un derecho -y casi un imperativo moral-, llevo muchos años diciéndolo. No obstante, ¿son los extremos la solución? Yo pienso que no, nunca lo han sido y nunca lo serán. Lamento que la democracia pueda resultar aburrida, poco sexy, pero realmente es el mejor sistema hasta la fecha o, como tantas veces se ha dicho, el menos malo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.