Médicos Sin Fronteras denuncia hambre en Kasai

La ONG advierte de la necesidad de ayuda urgente en esa zona del Congo.

Alrededor de 750.000 personas, del millón y medio que se vio obligado a desplazarse por el conflicto en la región congoleña de Kasai, han retornado a sus lugares de origen, en especial los que lo hacen a las zonas rurales. Gabriel Sánchez, Responsable de Operaciones de Emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF), opina que la crisis en Kasai, en el centro-sur de la República Democrática del Congo, “ha sido completamente desatendida”, y ha advertido que “las personas que regresan a sus pueblos y aldeas tienen que hacer frente por sí solos a la reconstrucción de sus casas, empezar a cultivar sus campos de nuevo, a menudo sin herramientas adecuadas de labranza, o después de que sus fuentes de ingresos hayan resultado afectadas”.
MSF ha constatado desnutrición generalizada entre los menores en la región, principalmente en las zonas más afectadas por el conflicto, donde el 10% o más de los niños padecen desnutrición aguda severa. Hasta 400.000, según UNICEF, están en riesgo de desnutrición. En Tshikapa, capital de Kasai, y alrededores, MSF ha tratado a casi 1.000 niños con desnutrición severa.
Ha sido muy fuerte el impacto en la sanidad en la región, donde las fuerzas gubernamentales se enfrentan principalmente con la milicia local Kamuina Nsapu: “La mitad de los centros de salud que hemos visitado en los últimos tres meses han sido saqueados, quemados o destruidos”, ha explicado Sánchez, añadiendo que “algunos están reanudando lentamente su actividad, pero les falta personal médico cualificado, medicamentos y equipo especial”.
La ayuda humanitaria ha llegado a las principales ciudades, pero muy poca a otros puntos de la región. “Todavía hay comunidades vulnerables en las ciudades principales, sobre todo personas desplazadas que aún no están preparadas para volver a sus pueblos y necesitan atención médica, refugio, alimentos y apoyo para hacer frente a las experiencias traumáticas que han vivido”, señaló Sánchez, advirtiendo que “hay una necesidad más urgente de que otras organizaciones desplieguen asistencia en las zonas rurales de Kasai. La respuesta ha sido demasiado lenta e insignificante para una crisis de esta magnitud”.

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