Médicos Sin Fronteras denuncia el abandono de los refugiados en Italia

Alrededor de 10.000 inmigrantes y refugiados viven en Italia en condiciones precarias.
En un informe, bajo el título Fuera de Campo, Médicos Sin Fronteras, MSF, ha denunciado que unos 10.000 refugiados e inmigrantes excluidos del sistema oficial de acogida viven en condiciones precarias en Italia. Se trata de un análisis realizado entre 2016 y 2017 en 47 campamentos no oficiales en doce regiones italianas. Giuseppe de Mola, investigador de MSF, ha expuesto que la mayoría son hombres adultos y están en este país después de que se les cerrara la entrada a otros. A su vez, señaló que más de una veintena de personas murieron en los dos últimos años intentando cruzar las fronteras italianas hacia otros países, la mayoría en la linde con Francia. Según indica el investigador de MSF, estos inmigrantes y refugiados han pasado una media de alrededor de 300 días para presentar la solicitud de asilo y esperar el resultado, el cual, caso de ser denegada, puede alcanzar otros diez meses más, viéndose obligados a vivir en campamentos no regulados, en la calle o en edificios abandonados. Todos ellos tienen poco o nulo acceso a bienes de primera necesidad y más de la mitad de los asentamientos carecen de agua y electricidad. A ello según el que el 80% o no puede acceder al sistema sanitario debido a su situación irregular, teniendo que acudir al servicio de urgencia para recibir atención médica. De Mola también critica que estas personas sufren marginalidad social y reclamó reformar el sistema de acogida, evitando los grandes campamentos temporales.
MSF también publicó otro informe, Mal de Fronteras, con el resultado de una investigación realizada entre el 28 de agosto del 17 de septiembre del pasado año en Ventimiglia, al noroeste de Italia, en la frontera con Francia. En él se incluyen las 287 entrevistas a adultos -97% hombres y 3% mujeres-de las cuales se desprende que los inmigrantes y refugiados son víctimas de altos niveles de violencia tanto en Italia como cuando han intentado cruzar las fronteras. El 44,2% aseguró haber vivido al menos un episodio violento antes de llegar a Italia, y un 46,1%, también por parte de agentes de la seguridad del estado italianos o franceses. Según Silvia Mancini, miembro de MSF, la media de edad es de 24 años y un 49% provienen de Sudán, un 6,2% de Eritrea y lo mismo de Bangladesh, mientras que un 5,2% viene de Afganistán. De todos ellos, sólo el 23% quiere permanecer en Italia, mientras que el resto desea ir a Francia, Reino Unido o Alemania.

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