Más de 5 millones de niños sirios necesitan ayuda urgente

Más de 5 millones de niños sirios necesitan ayuda urgente

Aldeas Infantiles SOS adapta sus Programas de Emergencia para ofrecer apoyo a largo plazo a niños que han perdido el cuidado parental.
Cuando se cumple el octavo año del conflicto, Aldeas Infantiles SOS recuerda que aún hay más de cinco millones de niños sirios que necesitan ayuda humanitaria urgente y que al menos tres millones han perdido el acceso a la educación. La organización de atención directa a la infancia hace balance de un trabajo que ha ido adaptándose a las necesidades cambiantes de los niños y familias más vulnerables a lo largo del enfrentamiento.

El 15 de marzo marca el octavo aniversario del comienzo de una guerra que está teniendo terribles consecuencias para la infancia. A día de hoy, se estima que al menos cinco millones de niños sirios continúan necesitando ayuda humanitaria, tres millones han perdido el acceso a la educación y un número indeterminado no dispone de la atención médica que precisa. Aldeas Infantiles SOS, que trabaja en Siria desde 1981 con niños que han perdido o están en riesgo de perder el cuidado parental y sus familias, extendió su apoyo en 2011 a otras familias afectadas por el conflicto, al tiempo que respondía a la situación de emergencia humanitaria generada por los refugiados que huían de la guerra y la inestabilidad en la región.

“Cuando estalla la guerra, esta trae consigo una gran escasez de bienes y servicios de primera necesidad y, desde Aldeas, comenzamos a facilitar alimentos, atención médica, refugio y saneamiento a miles de familias que necesitaban ayuda urgente”, explica Pedro Puig, presidente de Aldeas Infantiles SOS de España. Entre 2012 y 2018 los Programas de Respuesta de Emergencia de Aldeas en Siria llegaron a miles de niños y familias:

  • 700 niños recibieron atención médica urgente
  • 648 niños atendidos en Centros de Atención Provisional
  • 486 niños reunidos con sus familias
  • 000 abrigos, mantas y otros artículos de invierno distribuidos entre niños desplazados
  • 060.000 comidas proporcionadas a familias desplazadas
  • 540 niños que estaban trabajando han vuelto al colegio
  • 000 niños atendidos en espacios infantiles seguros
  • 000 kits de alimentos e higiene suministrados a familias desplazadas
  • 700 niños recibieron apoyo para ir a la escuela

Actualmente, Aldeas Infantiles SOS está adaptando estos Programas de Emergencia para convertirlos en programas de desarrollo y apoyo más a largo plazo para los niños que han perdido el cuidado de sus padres o están esperando la reunificación familiar. Así, después de varios años atendiendo a niños en los Centros de Atención Provisional, Aldeas Infantiles SOS de Siria está trasladando a estos menores a hogares formados por pequeños grupos y, en los casos en que necesiten cuidados durante periodos prolongados, a las Aldeas con las que esta organización cuenta en Damasco. La organización también está trabajando en la búsqueda y la reunificación de las familias, así como en la posible acogida en familia extensa.

A medida que la situación cambia y más familias desplazadas regresan a sus hogares, el objetivo de Aldeas es apoyar a la comunidad siria en su viaje de vuelta, garantizando que se priorizan las necesidades y los derechos de los niños. “La reunificación familiar, la inversión en educación y la atención a la salud mental de los niños han de estar entre las prioridades inmediatas de Siria”, asegura Puig.

El estrés tóxico y los niños sirios
Casi todos los niños que pasan por Aldeas Infantiles SOS en Siria han experimentado estrés tóxico (distrés) de una manera u otra. Así lo afirma Teresa Ngigi, psicóloga de la organización, que explica que “muchos han vivido las consecuencias de la guerra, el odio y el desastre, y todos han sufrido algún tipo de abandono”. Hay muchos niños que han vivido aterrorizados, inseguros y sin un sentido de pertenencia durante un tiempo excesivamente prolongado y, en el caso de los menores de ocho años, durante toda su vida.

“Vemos casos de niños cuyos padres murieron o simplemente desaparecieron y ellos se quedaron solos. Algunas veces han pasado de un cuidador a otro o han vivido en las calles hasta que encontraron un hogar seguro y protector gracias a los programas de Aldeas. Algunos de los niños no entienden sus circunstancias. Es muy desconcertante para un niño no saber si su padre o su madre están vivos o muertos. La incertidumbre sobre el paradero de sus padres o seres queridos es más desconcertante para un niño que saber que alguien está muerto”, sostiene Ngigi.

Por eso, considera muy importante que Aldeas continúe invirtiendo en la búsqueda de familiares en Siria y en la atención psicológica y emocional de estos niños. Saber dónde están los padres, incluso si están muertos, permitirá al niño pasar página. Según esta especialista, “el tratamiento del impacto del conflicto, el odio y la pérdida del cuidado parental requiere dedicación y un compromiso a largo plazo”.

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