Marjaliza reconoce los sobornos a Granados

Entregó dinero, viajes y regalos.
David Marjaliza declaró ayer como testigo en el primer juicio del caso Púnica. El constructor, que colabora desde junio de 2015, confirmó que fue Francisco Granados quien le avisó de que estaba siendo vigilado por la Guardia Civil, llevándole a quemar tres carros de documentación, entre lo que estaba el cuaderno donde, durante 15 años, había ido anotando las entregas a políticos y funcionarios, entre los cuales estaba el propio Granados, con el alias ‘Futuro’. “Le pagué la campaña electoral de 1999, de 2003, escopetas, televisiones, viajes a Ibiza, todo eso estaba anotado en ese cuaderno”, ha dicho, para después afirmar que el ex consejero de la Comunidad de Madrid iba a menudo a su despacho a recoger dinero en metálico que se le entregaba dentro de una bolsa de papel negro. Ana Ramírez, su secretaria, también imputada en el caso, ha corroborado posteriormente este testimonio.
Recordando que está colaborando con la justicia y que va a seguir haciéndolo, ha afirmado, preguntado por la Fiscalía Anticorrupción, que el 6 de septiembre de 2014, el día del chivatazo, él estaba de vacaciones cuando recibió una llamada de Granados, que interceptó la Guardia Civil, la que le avisaba de que la Guardia Civil le estaba vigilando en sus oficinas. Días después, se reunió con el ex presidente quien le informo de nuevos datos de la investigación de la Unidad Central Operativa.

Quemó la documentación a petición de Granados
A su vez, Granados le pidió que destruyera la documentación sobre amaños de contratos públicos, pero que la quemara cuando hubiera niebla para pasar inadvertido al helicóptero de la Guardia Civil. Entre la documentación incinerada, Marjaliza afirma que había “un montón de carpetas de la Comunidad de Madrid y sus consejerías”, incluso, documentación reservada, como las plicas con las ofertas económicas que, el propio Granados o Ignacio Palacios, también imputado en el caso, le entregó en mano. A partir de ahí, los encuentros personales fueron más frecuentes, y las llamadas telefónicas se fueron reduciendo.

Su secretaria ratificó todas las declaraciones de Marjaliza
Ana Ramírez, secretaria del constructor, que en esta ocasión acudía como testigo, ratificó todo lo dicho por el empresario, como la existencia del cuaderno en el que ella anotaba la entrega de regalos y dinero a cargos públicos. Ella también llevaba en los últimos años una contabilidad de dichas entregas en su ordenador, cuyo disco duro fue destruido por Marjaliza, y añadió que Granados iba frecuentemente a las oficinas para reunirse con su jefe quién le pedí a importantes cantidades de dinero justo antes de esos encuentros, llegando a hablar de hasta 50.000 euros en metálico.

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