María de la O Lejárraga García (I)

Por Eusebio Lucía Olmos.

María de la O Lejárraga García
María de la O Lejárraga García

Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja), el 28 de diciembre de 1874, siendo la mayor de los siete hijos del médico del pueblo. A sus 4 años se traslada la familia a Madrid, pues el padre ha sido destinado a Buitrago y poco más tarde a Carabanchel Bajo, con vivienda en uno de sus orfanatos, donde nació en María su conciencia social. Recibe de su madre las primeras enseñanzas – en castellano y francés -, descubriendo ya su afición por el teatro.
De 1891 a 1894 cursa Magisterio en la Escuela Normal Central de Maestras de Primera Enseñanza. En 1892 asiste en el Ateneo al Congreso Pedagógico Hispano-Americano, naciendo en ella una inquietud feminista que le duraría de por vida. En 1895 hizo oposiciones, obteniendo destino en la Escuela Modelo de Madrid, en la Plaza del Dos de Mayo. En ella fundó y dirigió en 1899 la Biblioteca Educativa, para la que escribió su primera y única obra firmada con su nombre: “Cuentos breves”. Mantiene relaciones literarias y sentimentales con Gregorio Martínez Sierra – 6 años más joven -, hijo de una familia amiga de la suya por pasar los veranos en Carabanchel. El padre, conocedor de la tuberculosis que padece la mayoría de sus miembros, no ve aquello con buenos ojos. Gana un premio de la importante cantidad de 1.000 pts, por su novela corta “Almas ausentes”, lo que les anima a casarse en noviembre de 1900, en la parroquia de las Maravillas, siguiendo ella con sus clases en una escuela municipal de Argüelles, actividad en la continuará hasta 1907.
La escasez del sueldo de maestra, se compensa con sus trabajos de escritora modernista, que llegaría a ser una de las pioneras del feminismo en España. De compleja personalidad, pues su talante moderno contrasta con la aceptación de las costumbres conservadoras de la época. Mientras el marido se dedica a las relaciones públicas y la edición, ella traduce y escribe sin descanso y en silencio, a pesar de que pasa por ser él quien lo hacía. Ella misma llegó a justificar años más tarde su actitud: “siendo maestra de escuela, es decir, desempeñando un cargo público, no quería empañar la limpieza de mi nombre con la dudosa fama que en aquella época caía como sambenito casi deshonroso sobre toda mujer literata”. Salvo en documentos oficiales, nunca utilizaba su propio apellido, ni siquiera tras su separación, sintiendo siempre una absoluta indiferencia hacia el éxito, el reconocimiento o la fama. Tuvo, sin embargo, una profunda preocupación social y política.
Conocen al poeta recién llegado a Madrid desde Moguer (Huelva), Juan Ramón Jiménez, con quien trabará una entrañable amistad – su “amigo perfecto” -, a la vez que editan – junto con Ramón Pérez de Ayala, Pedro González Blanco y Carlos Navarro Lamarca – la cuidada revista modernista Helios (1903-1904). En 1904 publican “Horas de sol”, “Golondrinas de sol”, “Sol de la tarde”, “La humilde verdad” – que recibió un importante premio y les dio popularidad – y la comedia “Mamá”, por la que tomaron contacto con don Benito Pérez Galdós.
En 1905, el médico le recomienda alejar a Gregorio de Madrid para evitarle el contacto con la familia. Ese mismo año publican en la Biblioteca Renacimiento “Teatro de ensueño”, con ilustraciones de Juan Ramón. Obtiene una beca para estudiar pedagogía en Europa, y en octubre salen para París donde, por medio de Enrique Gómez Carrillo, entran en contacto con el editor Garnier quien les encarga algunas traducciones y les publica “Motivos”, “La feria de Neuilly” y “Granada, guía emocional”. Coinciden allí con Santiago Rusiñol, viejo amigo de Gregorio, y frecuentan la casa de Isaac Albéniz. En noviembre, María se traslada a Bruselas, mientras que Gregorio regresa a Madrid con Rusiñol, animado por la posibilidad de un estreno. Ella vive en un convento de religiosas dedicadas a la enseñanza, conociendo cómo se lleva en ese país, y dedicando las tardes a escribir, traducir y mantener una interesante correspondencia con Juan Ramón Jiménez. Pasó las Navidades en casa de los Rutot, con quienes viajaron en febrero de 1906, una vez regresó Gregorio, por todo el país, Holanda y Alemania, escribiendo al mismo tiempo “El agua dormida”. Volvieron a París en abril, donde coincidieron con Eugenio D’Ors y ella escribió “Tú eres la paz”, uno de sus mayores éxitos. En mayo se traslada a Londres, donde permanece hasta el otoño.
A su vuelta a Madrid habían muerto cinco hermanos de Gregorio, mientras que las tres hermanas supervivientes deciden abrir un colegio con el asesoramiento de María, en la Plaza de Santo Domingo. El matrimonio se instala en la calle de Velázquez 76, esquina a Diego de León. Escriben a medias con Santiago Rusiñol “Vida y dulzura”, que se estrena simultáneamente y por imposición de éste en Madrid y Barcelona en enero de 1907. En marzo lanzan la revista Renacimiento – en la que colaboran Rubén Darío, Machado, Juan Ramón, Cansinos-Assens, Benavente, Josep Carner, Maragall, Pardo Bazán, D’Ors, Salvador Rueda, Rusiñol, Unamuno, Villaespesa -, y que perfecciona a Helios. María recibe un libro de versos íntimos de Gregorio: “La casa de la primavera”. Ese verano lo pasan en O Espinho (Portugal). En 1909 estrena en el teatro Lara, por imposición de los hermanos Álvarez Quintero y con discreto éxito, “La sombra del padre”, acción que a la temporada siguiente se repite con “El ama de casa”. En la primavera de 1909, Gregorio elude iniciar con ella un viaje a Italia. María, que sospecha que la excusa es debida a otra mujer, viaja sola y, a su paso por Barcelona, intenta suicidarse en una solitaria playa.
En la primavera de 1910 viajan a París, donde reciben la noticia de la muerte del padre de María, por lo que ha de regresar urgentemente a Madrid. Ese mismo año Renacimiento se convierte en editorial. Publican las novelas cortas “Pasión lunática” y “Granada, guía emocional”, que había editado Garnier en París. En febrero de 1911 estrenan en el teatro Lara “Canción de cuna”, con gran éxito de crítica y público. Ese año será su despegue: en mayo estrenan “Primavera en otoño” – en la que la bella Catalina Bárcena actuó por primera vez en una obra de los Martínez Sierra, convirtiéndose pronto Gregorio en su mentor, protector y consejero – y “La suerte de Isabelita”; en septiembre “Lirio entre espinas”, sobre los sucesos de la Semana Trágica; en noviembre la zarzuela “La familia real”, en la que tratan del enamoramiento del príncipe de Kapurtala y la bailarina Anita Delgado. Como colofón del año, la Real Academia de la Lengua concede a “Canción de cuna” el premio anual a la mejor obra dramática. En 1912 estrena las comedias “El pobrecito Juan”, “Mamá” y “Madame Pepita”. En 1913 estrena con enorme éxito la zarzuela “Las golondrinas”, del compositor Usandizaga.
Tras esta colaboración conocen en París a Turina y Falla, quien les confiesa haber compuesto “Noches en los jardines de España” inspirado en “Granada, Guía emocional” y con quien le uniría una fuerte amistad y mantendría una continua correspondencia. Celebraban en su nuevo domicilio – un amplio y luminoso ático de Alcalá 60, esquina a Alfonso XI -, animadas tertulias a las que concurre gente del teatro, la pintura y la música: Rusiñol, Conrado del Campo, Usandizaga, Juan Ramón Jiménez, Pablo Luna, Benavente, los Quintero, Francisco Meana, Espeita, y a las que se unen Turina y Falla. Con el primero trabaja en la zarzuela “Margot”, que se estrena en 1914, iniciando con Falla los proyectos de “El amor brujo”, mientras viajan con la primera compañía teatral que monta Gregorio, teniendo ocasión de mostrarle la Alhambra granadina. Con Turina viaja a Marruecos en abril de 1915 – despertando los celos del gaditano – con intención de ambientarse para el proyecto de una ópera oriental – “Jardín de Oriente”, que se estrenaría en el Teatro Real en marzo de 1923 -, y él compone la suite “Álbum de viaje”. La representación de “El amor brujo” en Barcelona hace que Falla viva con los Martínez Sierra en esta ciudad durante una temporada, mientras trabaja en “Noches en los jardines de España”. Ella lo hace en “Cartas a las mujeres de España” (1916) y el libreto de la ópera “La llama” para Usandizaga, a cuyo entierro en San Sebastián tiene que viajar en octubre.
Aparentemente, la felicidad matrimonial acompaña al éxito literario, viajando juntos por España y el extranjero para estar al tanto de las novedades dramáticas; pero la desunión conyugal era patente, pues todo el mundo conocía ya la relación de Gregorio con Catalina, así como que la autora de tanto éxito literario era María. Ésta únicamente confió su desgracia marital a Juan Ramón y Falla. A principios de 1916 inicia el matrimonio una gira con la compañía, lo que significa vivir día a día la proximidad de él con Catalina, quejándose de ello María en su correspondencia con el compositor. Participó activamente en la fundación de la Unión de Mujeres Españolas y asistió al VIII Congreso de la Alianza Internacional para el Sufragio de la Mujer.
En septiembre, con el estreno en el teatro Eslava de “El reino de Dios” y bajo su dirección, inicia Gregorio la interesante experiencia del Teatro del Arte en España, que duraría 10 años. En diciembre estrenan “Navidad”, y en junio de 1917, en Barcelona, “La adúltera penitente”, ambas con música de Turina. Mientras tanto, venía trabajando con Falla en “El corregidor y la molinera”, cuando éste lleva a su tertulia a Igor Stravinsky, el bailarín Léonide Massine y Sergei Diaghilev, director de los ballets rusos que actuaban en el Teatro Real, y que aprovecharía su estancia para refugiarse en España de la guerra europea. Esta última obra, al igual que las “Noches…”, se estrenan en abril en Madrid. No obstante, Diaghilev asiste en junio al estreno de ésta en el Palacio de Carlos V granadino, y durante repetidas noches a las representaciones de la primera en el teatro Eslava, comprendiendo el gran éxito que podría alcanzar en versión de ballet. Modificado el libro e instrumentada la partitura para gran orquesta, se estrenó la nueva versión – ya como “El sombrero de tres picos” -, en Londres, en junio de 1919. La gran amistad entre María y Falla se rompió a consecuencia de la falta de entendimiento y la apatía del músico en el proyecto de “Don Juan de España”, cuya parte musical fue finalmente encargada por Gregorio a Conrado del Campo. Su estreno en noviembre de 1921, propició el cruce de las últimas cartas entre ambos.


Fuentes.– Diccionario Biográfico del Socialismo Español (FPI); Notas bio-gráficas de Antonina Rodrigo y Eusebio Lucia Olmos

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