Mañana jueves May y Juncker buscarán una última oportunidad

Mañana jueves May y Juncker buscarán una última oportunidad

La primera ministra pedirá la renegociación.
Según han informado fuentes comunitarias, Theresa May, premier británica, se reunirá mañana, entorno a las 11:00 horas, con Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, con la intención de pedir que se abra una renegociación del Tratado de Salida de Reino Unido de la UE. Será el séptimo “cara a cara” entre ambos mandatarios desde que comenzara el proceso del Brexit.

Margaritis Schinas, portavoz de Juncker, ha señalado que “se han producido una serie de votaciones que son la base para que May venga a exponer sus ideas para continuar”. Si bien la posición de la Unión es conocida, se espera que la primera ministra traiga “novedades”. Hoy se reúnen Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda, con Juncker y Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, por lo que es probable que la premier aproveche para intentar hablar con este último, aunque aún no se ha confirmado.

Por su lado, Martin Selmayr, secretario general del Ejecutivo comunitario, recordó el papel de Barnier en las negociaciones entre Londres y Bruselas y este lunes tuvo un encuentro con diputados británicos de la comisión parlamentaria para el Brexit para tratar la situación. Selmayr ha escrito un Twitter diciendo que “la reunión confirmó que la Unión Europea hizo bien en iniciar los preparativos para un no acuerdo en diciembre de 2017”. También desmintió en varios mensajes que él hubiera asumido tareas de negociación ofreciendo cambios legalmente vinculantes en el acuerdo a los británicos.

La posición de la Unión Europea es sobradamente conocida y se niega a reabrir el Tratado de Retirada, rechazando cualquier modificación que altere el plan de emergencia, el llamado backstop, que protege la frontera blanda en el Úlster. Se trata de una medida de salvaguarda que solo sería activada temporalmente, si una vez terminado el proceso de transición ambas partes no han llegado a una solución mejor que evite la imposición de una frontera física con controles policiales y aduaneros en la frontera de Irlanda con Irlanda del Norte.

El backstop representa una amenaza para muchos diputados británicos, que temen que el país quede “atrapado” sine die en la Unión Aduanera y exige cambios que limiten su aplicación. La UE se niega a considerar cualquier otra opción porque supondría la pérdida de su valor de protección y arriesgaría los acuerdos de paz que, a la postre, llevaron al fin del terrorismo en el Úlster.

Después de que a mediados de enero la Cámara de los Comunes votara contundentemente en contra del plan de Salida negociado entre Londres y Bruselas, los diputados británicos pidieron a la premier un plan B que desbloqueara la situación. La semana pasada, Westminster encargó a May la renegociación de elementos fundamentales del Brexit, aunque no dejó claras las condiciones por las cuales los diputados se mostrarían dispuestos a aprobar el acuerdo.

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