Madrid cierra centros de salud a pesar de que se encuentran desbordados

Madrid cierra centros de salud a pesar de que se encuentran desbordados

Los centros de salud de la Comunidad de Madrid llevan años en una situación de precariedad absoluta abandonados por el Gobierno regional. Plantillas incompletas y recursos insuficientes son la tónica generalizada en la Atención Primaria madrileña.

La llegada de la epidemia llevó la situación al extremo. Sin embargo, un año apenas se ha mejorado. Con la quinta ola de contagios la tensión en los centros de salud es cada vez mayor.

La vacunación ha contribuido a que haya menos enfermos graves, con lo cual no se les atiende en hospitales, sino en la Atención Primaria. Además, según denuncian los propios sanitarios, estos pacientes son menos tolerantes y comprensivos.

Incluso, tienen que llamar a la Policía en más ocasiones. Muchos enfermos llegan ya enfadados a los centros de salud por la lista de espera para la primera consulta.

El personal administrativo está desbordado. Todos los trabajadores de la Atención Primaria madrileña están más allá del límite. Ya en setiembre del año pasado denunciaron que las plantillas están bajo mínimos. Y así se lo trasladaban a la gente que llegaba a los centros de salud.

Todos se sienten impotentes. Su labor es la prevención, pero ahora, admiten, ponen parches. No les queda otra, no dan abasto. La llegada del verano ha dejado más en precario la situación.

Algunos médicos de familia han tenido que irse de vacaciones y entre los que se han quedado hacen turnos rotatorios y sólo atienden casos Covid o sospechosos.

El problema adicional es que se ha duplicado y triplicado el número de pacientes con el aumento de casos positivos respecto a primeros de junio.

También se quejan de que, aunque estaban perfectamente organizados, la Comunidad de Madrid prefiere los grandes centros de vacunación frente a los ambulatorios.

En cambio, las citas no llegan a la población. Por tanto, son ellos los que tienen que anotarlos como suplentes a pesar de que a los centros de salud les sobran vacunas. Si los ambulatorios administraran las segundas dosis, se avanzaría en el ritmo y, en consecuencia, se frenarían más contagios.

A todo ello hay que añadir el cuello de botella en la atención ordinaria. Hay analíticas retrasadas, recetas sin renovar, tratamientos sin revisar. En definitiva, un caos mientras el Gobierno regional sigue en sus trece de cerrar centros de salud.

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