Los relatos de Aina. “Zapatos viejos”, por Aina Rotger.

Aina Rotger Carlón.

Aprendió a convivir con la soledad como con unos zapatos nuevos. Al principio molestaban y le dejaban los pies doloridos; los apartaba una temporada pero luego volvía a ellos, y  poco a poco se iban amoldando a sus pies y se convertían en sus preferidos. Aunque no fueran los más bonitos, eran con los que más a gusto caminaba. Así que dejó de intentar cambiarlos, se habían convertido en sus zapatos: el hábito y la comodidad hacían que no se calzara otros.

Hasta que vio unos preciosos, atractivos y deslumbrantes. Y los compró. Se prometió a sí misma que serían solo para ocasiones especiales, se los probó y los guardó de nuevo, no había nada como los que se habían hecho a su horma. Aunque, a diferencia de los zapatos, la soledad no se gastaba, ni deslucía, ni pasaba de moda, se aferraba a ella como la yedra, crecía con ella hasta taparla, y sus gestos y sus palabras se escondían, al fin, entre tan frondosas hojas.

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