Los relatos de Aina. “Calor”, por Aina Rotger.

Aina Rotger Carlón.

Tiendes la ropa al sol, para que se seque y con ello se lleve todas las humedades y manchas. Luego te tiendes tú para segregar endorfinas y que se te carguen las baterías, pero nada cambia. La vida sigue dando portazos y hay corrientes de aire. Quizás haya que atar las ventanas con cuerdas para que el aire se lleve las penas y el sol haga su trabajo, y se pase el calor que todo lo derrite menos las malas noticias, que humedecen la ropa y dejan sus manchas oscuras de mugre y platos sin lavar. Aunque también hay corrientes que refrescan y traen alegrías de buenas promesas de esas de ropa planchada y limpia, de esas de futuros bajo la brisa del mar y la playa lamiendo la arena, de esas de embarazos deseados de amigas que están a la sombra y quieren un poco más de luz. Y así se pasa la vida entre la mugre y la luz amable, entre agua que refresca y agua que secar, entre las endorfinas y las quemaduras.

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