Los niños abandonados en el norte de Siria

Los niños abandonados en el norte de Siria

Save The Children trabaja en los tres campos de desplazados y la mayoría de los menores están acompañados de padres extranjeros.
En medio del debate por el probable retorno de los combatientes extranjeros y sus familias a sus países de origen, Save The Children ha publicado un informe en el que señala que son más de 2.500 niños de unas 30 nacionalidades los que viven en el noreste de Siria repartidos en tres campos de refugiados. De entre esos menores, 38 no están acompañados de ningún adulto.

Respecto al caso de Shamina Begum, una chica de Reino Unido a la que se la encontró la pasada semana en Siria, se ha dibujado el problema ético, legal y de seguridad al que los gobiernos han de hacer frente en el momento de tratar con las familias de los milicianos que apostaron por destruir Occidente luchando en las filas de la organización terrorista Estado Islámico.

Shamina Begum, de 19 años, vio fallecer a sus dos primeros hijos por enfermedad y desnutrición, la semana pasada tuvo a su tercer hijo y Reino Unido ha tomado la decisión de retirarle la nacionalidad, dando como motivo que también tiene nacionalidad de Bangladesh, algo que las autoridades de este país han negado.

Save The Children, organización que trabaja en el noreste de Siria, en los tres campos de refugiados, considera que son más de 2.500 niños con padres extranjeros los que viven allí, y la mayoría tienen vinculación con la guerra que está destruyendo el país árabe desde 2011. La mayor parte de ellos viven con sus madres, en cambio, los menores no acompañados permanecen a cargo de tutores temporales.

La metodología que se sigue es separar del resto de la población a quienes pertenecen a familias que están asociadas a Estado Islámico. Sonia Khush, directora de respuesta para Siria de Save The Children, ha apuntado a través de un comunicado que ellos también “son víctimas del conflicto y deben ser tratados como tal”.

Khush ha solicitado que se asuman responsabilidades por parte de los países de procedencia de las familias debido a que existen más de 30 nacionalidades distintas. “Aunque algunos Estados han comenzado hacerlo, otros muchos, entre ellos varios países europeos, no han tomado medidas para garantizar la seguridad de los niños y de sus familias”, ha manifestado.

Khush también ve “inconcebible” esta tardanza, sabiendo de los “peligros” a los que han de hacer frente las familias que se encuentran atrapadas en Siria. Del mismo modo que otros niños, los hijos de los combatientes extranjeros también “han vivido el conflicto, los bombardeos y las graves privaciones”.

“Necesitan ayuda especializada para recuperarse y volver a la normalidad, junto a sus familias. Esto es imposible en unos campos de desplazados saturados y situados en una zona de guerra. La comunidad internacional debe actuar ya, antes de que sea demasiado tarde”, ha pedido la responsable de Save The Children.

Días o semanas de vida tienen los niños atrapados ahora en los campamentos. Existen casos de jóvenes que, cuando aún eran niñas, fueron reclutadas por Estado Islámico, ahora, algunas además son madres.

Debido a la ofensiva final sobre los últimos bastiones de Estado Islámico, en el noreste de Siria la situación es aún más complicada, con carencia de alimentos y de servicios básicos.

Unos 1.100 niños, pertenecientes a unas 560 familias extranjeras, han entrado desde enero a los campos de desplazados huyendo de las ofensivas sobre Hajin y Baghuz. En situaciones extremas llegan la mayoría, ya que al menos 50 niños han fallecido de hipotermia, enfermedades o desnutrición a lo largo del viaje hacia los campos de refugiados entre enero y febrero.

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