“Los gobiernos proeuropeístas de la UE respiran aliviados por el triunfo del PSOE”, por Francisco Villanueva Navas.

Francisco Villanueva Navas.

Francisco Villanueva Navas @FranciscoVill87. Economista y periodista financiero.
Las principales cancillerías europeas respiraron con alivio ante el triunfo del PSOE en España, lo que más tranquiliza es el batacazo, respecto a lo que es normal en Europa, de la ultraderecha de VOX. Tan solo la idea un gobierno ultraconservador con la presencia de ministros ultras, aterraba al europeísmo militante.

Consideran que la victoria socialista refuerza a los partidos proeuropeos. Y que pone fin a tres años de inestabilidad política en España y de indeterminación y parálisis. A breves semanas de los próximos comicios europeos, previstos para el 26 de mayo, la victoria de Sánchez, aunque deba buscar aliados para gobernar, refuerza al campo europeísta, temeroso de un fuerte avance del nacional-populismo en las elecciones continentales.

El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker dijo este lunes a través de un portavoz que esperaba “que Pedro Sánchez forme un gobierno estable y pro-europeo” y que no le importaba si tenía que pactar con el partido Podemos “porque la democracia no nos da miedo”. La futura política económica del gobierno español estará más condicionada por Bruselas que por Podemos, pero en las instituciones europeas saben que Sánchez no será un problema para la Unión Europea (UE). Lo saben a ciencia cierta, el europeísmo de España y la trayectoria del PSOE en las instituciones europeas.

El portavoz del brazo ejecutivo de la UE quiso recalcar que “una mayoría aplastante del pueblo español votó por partidos pro-europeos”. Era su forma de decir que la entrada de la ultraderecha en España de la mano de VOX es grave pero contenida al no pasar del 10% del voto. El alivio es tal que diarios como el italiano Il Corriere della Sera titulaban el lunes con un “la hazaña de Pedro el Bello, al rescate de la izquierda europea”. El semanario alemán Der Spiegel lo analizaba también ayer como una victoria para la socialdemocracia europea.

Bruselas tampoco contenía las muestras de alivio porque VOX no podrá condicionar al futuro gobierno, como sí habría podido hacer si los tres grupos de derechas (PP y Ciudadanos junto a VOX) hubieran sumado los diputados suficientes. Tanto las familias europeas del PP como de Ciudadanos se quitaban un problema de encima porque sus socios españoles no se unirán a VOX, una alianza que se hubiera visto con incomodidad en la capital europea.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, llegó a decir la noche del domingo que el resultado electoral en España era “un mensaje claro para el PP” porque “si tratas de echar a la extrema derecha copiándola, acabas perdiendo”. Timmermans, candidato socialdemócrata a la presidencia de la Comisión Europea, apoyó a Sánchez en la campaña electoral y veía el domingo cómo su fuerza política ganaba peso en el único país grande que controla en Europa.

La irrupción de los neofranquistas de VOX en la Carrera de San Jerónimo (sede del Congreso de los Diputados en Madrid) acaba con la excepción española en Europa. España era el único gran país de la UE que no tenía una fuerza ultraderechista con presencia parlamentaria.

El 10,3% que logró el domingo VOX es, de todas formas, uno de los peores resultados en Europa de estos grupos, contrarios a la construcción europea y partidarios de una “Europa de las naciones”, es decir, de la deconstrucción de la UE. VOX queda como uno de los partidos ultras con menos apoyo de Europa.

La fuerza de estos partidos es mucho mayor en otros países europeos. En Polonia, el PIS llegó en las últimas legislativas al 37,6%. En Francia, Marine Le Pen sumó un 33,9%. En Suiza alcanzaron el 29,4% mientras que el FPO austríaco (un partido fundado hace décadas por antiguos SS nazis) entraba en la coalición de gobierno tras lograr el 26%.

La lista es larga. Según los datos de las últimas elecciones a nivel nacional, en Dinamarca llegaron al 21,1%, en Hungría al 19,1% (eso sin contar al Fidesz del primer ministro Viktor Orban, muy cercano a sus postulados), en Suecia al 17,5%, en Italia al 17% (y los sondeos les dan cerca del 30% con La Lega de Matteo Salvini), en Noruega al 15,2% y en Holanda al 13,1%. AfD llegó en Alemania en 2017 al 12% y en Grecia los neonazis de Aurora Dorada se quedaron en el 6,9%. También tienen fuerza aunque no presencia parlamentaria en el Reino Unido con UKIP. Y tasas menores de voto en Bélgica, Rumania, las repúblicas bálticas, Eslovenia o Croacia. Apenas cuatro países del bloque se salvan de su presencia: Irlanda, Luxemburgo, Malta y Portugal.

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