Lola Marín, alcaldesa de Baeza: “Antonio Machado será hijo adoptivo de la ciudad por su relevancia y por su huella”.

Lola Marín, alcaldesa de Baeza: “Antonio Machado será hijo adoptivo de la ciudad por su relevancia y por su huella”.

La época literaria más fructífera del poeta tuvo lugar en la ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Baeza, ciudad Patrimonio de la Humanidad, nombrará a Antonio Machado hijo adoptivo como reconocimiento a los años en los que el poeta de la generación del 98 estuvo residiendo en la ciudad y ejerciendo como profesor de francés. Los trámites están llegando a su fin. Precisamente, hoy lunes, se celebra un Pleno en el Consistorio, donde en uno de los puntos se tratará el Dictamen de nombramiento de Antonio Machado Ruiz como hijo adoptivo de Baeza.

Se culminará así un largo proceso, en el que será reconocido uno de los vecinos más ilustres de la localidad jiennense, uno los mayores representantes de la poesía. Diario Progresista ha hablado con Lola Marín, alcaldesa de Baeza, que nos ha trasladado el significado de esta magnífica apuesta:

“Baeza ha relacionado su nombre a lo largo de la historia, con personalidades relevantes en cada época, que han dejado su huella entre nosotros en forma de maravillosos edificios, exquisita literatura, reflexiones y pensamientos, que han hecho que hoy por hoy seamos una ciudad de extraordinario legado.
Sin duda Don Antonio, que convivió entre nosotros durante siete años, ha sido uno de los más destacados.
Nuestro paisaje, costumbres y modos de vida fueros reflejados en sus textos, sirviendo para reflejar la sociedad baezana de principios de siglo.
Nuestro nombre y el del Poeta están indisolublemente unidos, nuestra ciudad quiere destacar a quien ha contribuido con tanto acierto a ensalzar esta ciudad andaluza.
Hoy por hoy, su aula tiene una aíre de santuario al que miles de personas vienen cada año para sentir su poesía y pensamiento.
Es, sin lugar a dudas, el lugar más visitado de Baeza, por eso y por su universal talento y talante, hoy Baeza lo distingue”.

Baeza y Machado
Una de las etapas más prolíficas del poeta se dio entre 1912 y 1919, que fueron precisamente los años en los que estuvo residiendo en Baeza. Eran momentos duros para Machado puesto que había fallecido su esposa Leonor, y la ciudad del Renacimiento le sirvió como refugio.

Ejerció de profesor de francés en el Instituto Santísima Trinidad, lugar donde aún se conserva intacta el aula donde impartía sus clases. Tomó posesión el 1 de noviembre de 1912, cuando era director del centro don Leopoldo de Urquía. El instituto estaba instalado en la antigua Universidad de Baeza.

Para Machado, volver a Baeza, significó volver a su Andalucía natal. Su tristeza por la pérdida de Leonor y su talento se unieron para reflejar Baeza en versos como estos: “…un pueblo húmedo y frío, /destartalado y sombrío,/ entre andaluz y manchego” (Poema de un día. Meditaciones rurales 1914).

En su etapa en Baeza, el poeta, alumbrará obras como Páginas escogidas (1917), Poesías Completas (1917) y la segunda edición de Soledades, Galerías y Otros Poemas.

Varios lugares de la ciudad nos recuerdan al poeta. También existen obras de arte como la conocida como Cabeza de Machado, del escultor aragonés Pablo Serrano en 1966, e inaugurada en 1983 ya que en su momento no fue posible por la prohibición de Franco.

Una placa de azulejos que conmemora el centenario del nacimiento del poeta fue colocada por el Centro de Iniciativas y Turismo de Baeza en la casa donde residió, fachada a la calle Cardenal Benavides, en 1975.

Además de una escultura en la calle San Pablo, que representa al poeta sentado en un banco y leyendo un libro. Obra en bronce realizada por Antonio Pérez Almahano en 2009.

En 2012, en los cien años de la llegada a Baeza de Machado, se inauguró una placa conmemorativa que contiene su rostro de perfil, en bajorrelieve y en material de bronce, y unos versos escritos en tres idiomas: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

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