¡Llegan las alergias! Cómo combatirlas con remedios caseros

¡Llegan las alergias! Cómo combatirlas con remedios caseros

El invierno ha sido más caluroso de lo habitual, pese a las olas de frío, con lo que se ha adelantado la polinización y la llegada de las alergias. Sí, ya están apareciendo los típicos síntomas de la reacción del organismo a aquellos factores a los que somos alérgicos.

Hay que tener en cuenta que un 21,6% de los españoles es alérgico a algo, no necesariamente a los fenómenos producidos por los cambios estacionales. En el mundo, entre el 30% y el 40%.

También alimentos y medicamentos nos pueden producir alergias, y eso es más peligroso. Aquí vamos a hablar de remedios caseros para las que podríamos definir como ‘atmosféricas’, las que nos provocan rinitis alérgicas.

Una primera solución casera sería el empleo de agua salina para eliminar la mucosidad de las fosas nasales. Es tan sencillo como mezclar una cuchara pequeña de sal y una pizca de bicarbonato sódico en agua destilada caliente.

Se esnifa una pequeña cantidad de esta solución en cada fosa nasal y se sopla por la nariz para eliminar tanto el agua salina como los mocos. Con un par de veces al día hasta notar mejoría debería ser suficiente. Asimismo en las farmacias se despachan también estas mezclas.

Un segundo remedio consistiría en inhalar vapor de agua al que hemos añadido tres o cuatro gotas de eucalipto, menta, romero o árbol de té. Se cubre uno la cabeza inclinada sobre el recipiente durante entre 5 y 10 minutos y solucionado. Eso sí, hay que sonarse la nariz después.

Jengibres para combatir alergias

El jengibre es otra buena solución, al ser un antihistamínico natural y con propiedades antivirales, antiinflamatorias, antibacterianas e inmunomoduladoras.

Así, se hierve agua con una cucharada de jengibre rallado y un poco de canela en rama. Una vez colado, se añade piel y limón en zumo. Hay que beber el líquido un par de veces al día durante la temporada de alergias.

Asimismo, se pueden masticar trozos de jengibre fresco a lo largo del día o incluirlo en los platos cocinados.

La cúrcuma es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio. 6 cucharadas de cúrcuma en polvo y miel bien mezclado dos veces al día es una gran solución. Como complemento, un vaso de leche tibia de cúrcuma a diario o la cúrcuma misma como condimento en la cocina.

¿Quién nos diría que el ajo puede remediar nuestros síntomas alérgicos? Pues sí. El ajo contiene quercetina, un antihistamínico natural, y también tiene antibióticos, antibacterianos, antivirales y propiedades de estimulación inmunológica.

Bastaría con masticar dos o tres dientes de ajo crudo al día. Eso, o incluir el ajo entre los condimentos de la cocina.

Vinagre de manzana. Por sus propiedades antibióticas y antihistamínicas es un remedio eficaz para la rinitis provocada por las alergias. La ‘receta’ es añadir dos cucharadas de vinagre de sidra de manzana sin filtrar en un vaso de agua tibia. Se mezcla con una cuchara pequeña de miel y zumo de limón y listo para beber tres veces diarias.

Hasta la ortiga nos puede ayudar

Las hojas secas de ortiga pueden resultar muy eficaces, sobre todo para el alivio rápido de los síntomas: congestión nasal, tos, estornudos y picazón. En este caso, tapamos una cucharada de esta planta en agua caliente y que repose durante cinco minutos.

Luego, lo colamos después de añadir un poco de miel. Hay que beberlo dos o tres veces al día hasta mejorar. No obstante, no se recomienda la ortiga a embarazadas ni a niños pequeños.

El aceite se sésamo o de coco ayuda a eliminar la irritación causada por la rinitis alérgica. También contribuye a hacer desaparecer toxinas. Con esos aceites se prepara un enjuague bucal, manteniéndolo en la boca durante 15 ó 20 minutos.

Lo escupimos y nos enjuagamos con agua tibia. Debe hacerse cada mañana antes de lavarse los dientes y, muy importante, no se debe tragar porque, tras el enjuague, podría estar lleno de toxinas.

Vamos terminando. Un probiótico llamado Lactobacilus acidophilus a reducir la frecuencia e intensidad de los síntomas. Para ello, habría que hacerse con un probiótico de estos en una farmacia e ingerir dos cápsulas diarias, una por la mañana y otra por la noche. También existen yogures.

Por último, la vitamina C, que tiene propiedades antihistamínicas y estimula el sistema inmunológico, con lo que se previenen infecciones. Limones, naranjas, brócolis, kiwis, pimientos, patatas, fresas, coles o tomates son alimentos ricos en vitamina C.

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