“Las caras ocultas de Miguel Hernández II: el periodismo”, por Mari Ángeles Solís.

Mari Ángeles Solís del Río.

El secreto del arte está en cultivar. A quien le apasiona el arte, sabe que la base de cualquier disciplina se halla en la cultura. La palabra cultura tiene su origen en el latín: ‘cultus’, cuyos significados son diversos. Y, aunque a nosotros en este caso el que más nos importe sea ‘cultivar’, tampoco debemos olvidar otros significados como ‘habitar’, proteger’, ‘honrar’ o ‘cuidar’.

Es por ello que, cualquier escritor o escritora, puede sorprendernos con diversas facetas con las que encara la realidad y traspasa fronteras llegando a parir esa chispa hiriente, a veces, otras pasional, que desembocan en arte.

Miguel Hernández destacó en la poesía. Sin embargo, ya hablé con anterioridad de su faceta como dramaturgo, más desconocida, aunque brillante. Hoy me toca destacar su faceta como periodista, otro modo de utilizar las palabras para hacer llegar la realidad a aquellos lugares donde las circunstancias se encargaban de silenciar la verdad.

Miguel Hernández, cuando apenas tenía 22 años, escribió una carta a Luis Almarcha, canónigo de Orihuela que además se ser su amigo, era su mecenas. En la misiva, fechada el 10 de octubre de 1932, el “poeta del pueblo” exponía su deseo de escribir en el periódico “El Debate”, donde habían sido convocadas plazas para periodistas. Sin embargo, esta vía le fue cerrada a Hernández a pesar de que, con anterioridad, el poeta había fundado y dirigido diversas publicaciones, algunas de las cuales muy destacadas.

 

 

Efectivamente, Miguel Hernández había realizado diversas colaboraciones. Es de destacar la que le ofreció el canónigo de Orihuela, mencionado anteriormente, Luis Almarcha. La colaboración ofrecida tendría lugar en el periódico “El pueblo de Orihuela”, perteneciente al Círculo Obrero Católico. Fue un 13 de enero de 1930, cuando el poeta tenía 19 años, con la publicación de su poema “Pastoril”. Tras esta colaboración, vinieron muchas más, principalmente en medios locales. Importante destacar su colaboración en el periódico “Voluntad”, dirigido por Manuel Martínez Fabregat. El 15 de abril de 1930 fue publicado en este medio el poema “El Nazareno” de Hernández. Sus colaboraciones en “Voluntad” se convirtieron en asiduas llegando a publicar poemas en 12 ediciones más. Composiciones como “Flor de Arroyo”, “Motivos de Leyenda”, “La Reconquista” y “Amores que se van”.

Por otra parte, Miguel Hernández también formó parte de otro proyecto editorial con Manuel Roca, director del semanario “Actualidad”. Según se recoge en el editorial del primer número de “Actualidad”, fechado el 23 de febrero de 1928, el objetivo de este periódico era “entretener y divulgar, todo en un plano de independencia y corrección”. Composiciones poéticas como “Horizontes de Mayo”, “Ancianidad”, “Ofrenda” o “A la señorita”, fueron algunos de los poemas publicados de Hernández, que aún era un joven poeta.

Pronto, Miguel Hernández, daría el salto a otros diarios provinciales, colaborando en “El Día”, periódico de Alicante, o “La Verdad”, periódico de Murcia. En esta etapa, el poeta publicó varios relatos breves en prosa lírica. Tal es el caso de “Ciudad de mar ligero” y “Camposanto”.

 

 

Ramón Sijé, gran amigo de Miguel Hernández, le abrió las puertas de “El Gallo Crisis”. Revista, editada desde Orihuela, de gran nivel periodístico y cultural. Aquí fue donde el poeta encontró la cumbre a través de sus colaboraciones. También en “Cruz y Raya”, revista editada en Madrid pero de las mismas características que “El Gallo Crisis”, Miguel Hernández dejó sus escritos plasmados.

Pero su auténtica labor periodística llegaría en el año 1937.

En el año 1937, Miguel Hernández fue destinado a Jaén como comisario de cultura en “Altavoz del Frente Sur”. Colaboró en la redacción de prosa y poesía bélica, haciendo llegar sus escritos al frente.

La etapa desarrollada en Jaén fue la más prolífica de su carrera literaria.

 

 

En marzo de 1937 público en el periódico “Frente Sur”, su conocido poema “Aceituneros”. Tras ello, fueron muchas las colaboraciones en diversas publicaciones como “El mono azul”, “Frente Sur” o “La voz del combatiente”. Entre sus artículos, destaca “La ciudad bombardeada”, “Las luchas y la vida del campesino andaluz” o “El hogar destruido”.

El poeta hizo suya la tierra, y la tierra se dignificó con su poesía. Miguel Hernández, no solo poeta, sino también dramaturgo y periodista, que alzó la voz contra la injusticia y la muerte, y esparció su alma en las estrellas. Todo un universo de las letras, del arte, de la cultura, del culto a la vida, del cultivo de la tierra y del aliento de los corazones en el frente.

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