Lagarde insiste en mantener los estímulos monetarios eternos

Lagarde insiste en mantener los estímulos monetarios eternos

Los estímulos monetarios “durante un periodo prolongado de tiempo” están justificados ante la desaceleración económica y los retos que afronta la zona euro, ha manifestado Christine Lagarde, candidata a presidir el Banco Central Europeo (BCE).

Lagarde, no obstante, ha indicado que el instituto emisor debe estar atento o a los “efectos secundarios negativos” de estas medidas. Lo ha hecho en su intervención ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara, que también decide si sustituye a Mario Draghi a partir del 1 de noviembre.

En su alocución inicial, la hasta ahora directora del Fondo Monetario Internacional ha señalado que “los desafíos no han desaparecido”, con riesgos causados por factores externos y que la inflación “sigue siendo demasiado baja”, situándose “lejos del objetivo”.

En consecuencia, dijo compartir “la opinión del Consejo de Gobierno de que la elevada política acomodaticia está justificada durante un período prolongado de tiempo para conseguir que la inflación llegue al famoso objetivo por debajo pero cerca del 2%”.

Así las cosas, Lagarde espera no tener que hacer lo mismo que Draghi en 2012. Entonces, el italiano dijo que haría “todo lo necesario” para salvar al euro. “Significaría que otros no están haciendo lo que deben”, explicó. Se refería a la necesidad de completar la arquitectura de la moneda única para estar en mejores condiciones frente a futuras crisis.

Por otro lado, alertó acerca de “algunas cuestiones importantes en el horizonte” que el BCE debe tratar. Una de ellas, los posibles “efectos secundarios negativos” por una política monetaria no convencional: “mientras seguimos comprometidos con nuestro mandato de estabilidad de precio, esto requiere una supervisión continua”, subrayó.

Otro de los desafíos es el de los bajos tipos de interés e inflación. Al respecto, señaló que los bancos centrales “tienen que entender mejor las dinámicas de la inflación, hacer balance de los nuevos instrumentos que se activaron para contener la crisis y reflexionar sobre si sus marcos de política monetaria son suficientemente sólidos para futuros retos”.

Por último, que puedan surgir nuevos retos, entre los que mencionó el cambio climático, el impacto del cambio tecnológico la fragmentación del orden internacional.

En su postulado, se ha comprometido ante los eurodiputados que sí se le encomienda presidir el BCE, su mandato se regirá por tres principios: el compromiso con el mandato o del BCE; la agilidad para responder a los nuevos desafíos; y la “inclusividad” y “cooperación” con el resto de instituciones europeas.

Asimismo, destacó que es necesario completar la Unión Bancaria y la Unión para el mercado de Capitales con el fin de mejorar el acceso a la financiación y, así, distribuir los riesgos en el sector privado. De ahí que defienda la efectividad de los estímulos monetarios que, a su entender, “puede fortalecerse a través de políticas nacionales y europeas adecuadas”.

Entre los asuntos pendientes por resolver cuando acceda a la Presidencia del BCE, ha asegurado que son “avances útiles” finalizar la reforma del fondo europeo de rescates, así como la creación de un instrumento presupuestario de la eurozona para la convergencia y la competitividad.

Con todo, subrayó que sería “extremadamente útil” incluir una función de estabilización al presupuesto de la eurozona. Esto es algo a lo que se opone muchos países, pero, en su opinión, sería “deseable” y, con el objetivo de dar solidez a la eurozona, un “atributo necesario”.

Finalmente, señaló que hay países de la zona euro que tienen espacio fiscal suficiente para incrementar el gasto público de forma que se impulse el crecimiento de la economía.

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