La voz de las necrópolis. Carmen Burgos Seguí

Paloma Mª García Zúñiga

Por Paloma Mª García Zúñiga.
Se preguntarán por qué una columna sobre las necrópolis en un diario de actualidad como es Diario Progresista. Los cementerios son los lugares donde está enterrada la semilla de nuestro progreso. Son el reflejo de nuestra sociedad, de su evolución.
Desde La voz de las necrópolis, intentare mostraros el preciado “contenido”  de nuestros cementerios, esas enciclopedias esculpidas en piedra. Donde “los de abajo” nos contaran su trabajo, sus logros, sus ideas, los acontecimientos que vivieron, los motivos de su muerte, el simbolismo de sus lapidas…
Los cementerios “nos cuentan” miles de historias de nuestros antepasados pero de importancia en nuestro presente.
Esta semana en la que las mujeres nos movilizamos  para hacer visible la discriminación que aún sufrimos en nuestra sociedad, la semana en la que las mujeres “pararemos para poder avanzar” y colocarnos en nuestros lugar, os invito a transpórtanos al Cementerio Civil de Madrid “El Jardín de la Libertad”para hablar de una gran mujer adelantada a su época y defensora de los derechos de la mujer CARMEN BURGOS SEGUÍ.
Me cuesta escribir sobre Carmen, ¡mi Colombine”, ¡qué gran responsabilidad! a la vez que un honor. Pido perdón de antemano por mi segura torpeza, desde mi lugar de “aprendiza” es difícil resumir en pocas líneas la vida, las ideas, las obras, la energía, el coraje, la valentía, la inteligencia de esta gran mujer.
Carmen nació en Almería 1867. Este dato es muy importante para que situéis la etapa en la que vivió, sobre todo “como vivían” las mujeres. Con 16 años se enfrentó a su familia y se caso con un periodista (doce años mayor que ella) pero el príncipe resultó ser sapo y un mujeriego. Para escapar del desdichado matrimonio, en el que sufrió maltrato y la pérdida de tres de sus cuatro hijos, Carmen estudió y aprobó las oposiciones de profesora. Conseguida así su independencia económica abandonó a su marido y marchó con su hija María a Madrid.
En 1903 se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico “El Diario Universal”-  Fue la tercera mujer que ingreso en el Ateneo de Madrid. En 1904 publicó “el divorcio en España” ¡toda una osadía en aquella España de la Restauración!, un libro que se convirtió en una especie de plebiscito.
En 1906 se convirtió en la primera mujer corresponsal de guerra, cubriendo el conflicto bélico con Melilla. Ese mismo año intento promover un referéndum sobre el derecho al voto de la mujer.
Por ser mujer no le permitían participar en las tertulias literarias, pero ella en lugar de renunciar a ellas creó la suya propia en su propia casa de la calle San Bernardo, las tertulias conocidas como “Los miércoles con Colombine” que reunía a jóvenes artistas y escritores. En esas tertulias conoció al joven de 18 años Ramón Gómez de la Serna, 21 años menor que ella, diferencia de edad que no le impidió mantener una larga relación sentimental con él (desde 1908 hasta 1929). Esta relación acabo cuando Carmen descubrió, con gran dolor, que Ramón se relacionaba con María, su hija. Ramón se fue a vivir al extranjero y Carmen consiguió perdonar a María.
En 1907 la “desterraron” trasladándola a trabajar a Toledo para apartarla de su actividad social. Pero no lo consiguieron, ¡nadie paraba a Carmen!, ella siguió celebrando sus tertulias pero los domingos.
Republicana, fue la primera mujer afiliada al Partido Republicano Radical Socialista. Anteriormente había militado en el PSOE (1910) y en Unión Republicana (1919).
En 1919 inicia una nueva vida en Portugal junto a Ramón. Retoma su lucha por el derecho al voto de la mujer. En 1920 es nombrada Presidenta de la Cruzada de Mujeres españolas, considerada la primera organización feminista. En 1921 marchó al frente de la primera manifestación de mujeres. Presidenta de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Iberoamericanas, desde donde lucho contra la pena de muerte. También fue Vicepresidenta de Izquierda Republicana Anticlerical.
Adelantándose a la victoria de su reivindicación de voto femenino, ya avanzaba otra: “no basta con ser electoras, hemos de ser elegibles”
En 1920 ingresó en la masonería. Carmen buscaba algo más que participar de la filosofía y la caridad y encontró su espacio natural entre los “hermanos de la masonería”.
El 2 de diciembre de 1931, Carmen fue fundadora y Gran Maestre de la Logia Amor n. º 1, de la que también fue fundadora su hija María y en la que perteneció la conocida niña prodigio Hildegart.
Carmen, fue una mujer adelantada a la etapa que vivió en muchas facetas tanto personales como profesionales. Escribió sin parar, artículos, libros: 11 novelas largas y un centenar de cortas; muchas traducciones; conferencias; mítines… Lo mismo defendía el divorcio, que la causa de los judíos, que escribía artículos de cocina, de belleza, de moda. Sus obras fueron éxitos, pero durante el franquismo encabezaron las listas negras de autores prohibidos.
Era 8 de octubre de 1932, Carmen participaba en una mesa redonda sobre educación sexual organizada por el Circulo Radical Socialista, de repente se le quiebra la voz… y cae. Mientras es atendida por su amigo y médico Gregorio Marañón, emplea su último esfuerzo, su último aliento para reafirmar con energía sus ideales:
“muero contenta, muero republicana, les ruego a ustedes que digan conmigo
¡Viva la república!”
Por deseo expreso fue enterrada en el Cementerio civil de Madrid, formando parte de las semillas de libertad allí enterradas. El mensaje de las plantas “No me olvides” rodean la lapida.
Carmen, ¡tus semillas brotaron !pero queda mucho por sembrar.
Carmen ¡aún seguimos pidiendo el acceso de las mujeres a todos los puestos de trabajo; aún existe diferente banda salarial; trabajamos y tras nuestra jornada seguimos haciendo “nuestras” tareas domesticas en el hogar; seguimos siendo las cuidadoras de nuestros mayores, de nuestros hijos y maridos; aún existen jefes que te invitan a copas para hablar de temas laborales y otros que te animan a ser simpática con ellos,…las religiones y las tradiciones nos mutilan, nos lapidan, nos relegan hasta “taparnos” enteras; nos humillan; nos utilizan de adorno, de producto sexual y reproductivo; nos venden; nos compran… ¡Nos matan Carmen, nos matan esos que dicen que nos aman, incluso matan a nuestros hijos.
Carmen, hemos avanzado pero queda mucho camino por recorrer.
¡El 8 de marzo, paremos para avanzar!

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