La voz de las necrópolis. Cayetano Redondo y los políticos actuales

La voz de las necrópolis. Cayetano Redondo y los políticos actuales

Por Paloma Mª García Zúñiga.
El pasado día 21 se cumplieron 78 años del fusilamiento de uno de los alcaldes de Madrid, CAYETANO REDONDO ACEÑA.
Cayetano nació el 7 de agosto de 1888 en Alcázar de Segovia, en una familia humilde, su padre Hermenegildo, era ordenanza. Pronto se trasladaron a Madrid, donde su progenitor fue guardia municipal. Siendo el mayor de los hermanos y para ayudar a la economía familiar tuvo que comenzar a trabajar con solo 14 años en una sastrería, para después empezar a ejercer todas las facetas de su profesión de periodista. Comenzó como tipógrafo (1904) en la Escuela de Aprendices Tipógrafos de la Asociación General del Arte de Imprimir de UGT, fue redactor (1918), redactor-jefe (1925) y llegó a ser director de El socialista (1930). También fue oficial cajista de la imprenta del Ministerio de Fomento (1917). Dirigió el Boletín de la UGT (1933), Renovación (1931) y los sindicales El trabajo y la Edificación.
Desde muy joven participó activamente en política. Comenzó en UGT, fue uno de los fundadores de las Juventudes Socialistas de Madrid (organización en la que ocupó casi todos los cargos existentes) y posteriormente en el PSOE. Sus compañeros alababan su saber estar: “Siempre estuvo donde el partido le mandó, nunca tuvo ambición de cargos y honores”
Cayetano era esperantista. En 1928 fundó el Grupo de Trabajadores Esperantistas. Presidió la apertura solemne del 9º Congreso Español de Esperanto celebrado en 1932. Constituyó, junto con otros dos socialistas, Francisco Azorín y Rodrigo Almada, el trío de eminentes esperantistas miembros de las Cortes Constituyentes de 1931. Aunque también dominaba perfectamente el francés, se carteaba en esperanto con socialistas de Japón, Finlandia, Austria y “otros cien países de la tierra”
Fue elegido concejal por el distrito de Chamberí el 12 de abril de 1931, dentro de la Conjunción Republicano-Socialista, en las elecciones que llevaron a la abdicación de Alfonso XIII y la proclamación de la II Republica. Desempeñó los cargos de Concejal- Delegado de Asistencia Social y Teniente de Alcalde del Distrito de Universidad. Diputado a Cortes por Segovia en 1931
Fue Alcalde de Madrid. El 11 de noviembre de 1936, tras la marcha del entonces alcalde Pedro Rico a Valencia, Cayetano reunió a todos los concejales y fue elegido alcalde por unanimidad. Ese mismo día, su hijo mayor, Paco, había muerto, acribillado a balazos, en la contienda del Puente de los Franceses.
Ejerció como alcalde hasta que fue reclamado para otro cometido. El 23 de abril de 1937 pasó a la Diputación Provincial de Madrid y posteriormente ejerció distintas ocupaciones dentro del PSOE en varias localidades españolas. En Barcelona impulsó el El Socialista. Designado por el PSOE como Comisario del IX Cuerpo del Ejército en el Frente de Andalucía hasta el 28 de marzo de 1939. De aquella etapa, Andrés Saborit escribió: “estuvo como comisario en aquella unidad militar, desarrollando una inteligente labor que es recordada con cariño por todos los combatientes de aquel frente”.
En los últimos meses de la guerra tuvo la oportunidad de salir de España, pero no quiso abandonar a los suyos. ¡Un verdadero político al servicio de los ciudadanos!
En su último discurso, Cayetano explicaba su idea de libertad:” Ser hombre de ideales jamás puede ser un delito, sino un motivo de estimación y de respeto para todo aquel que sepa estimar y respetar los ideales de sus adversarios”- Jaén 10 de marzo de 1939
Fue detenido el 29 de marzo de 1939 y pasó 14 meses en distintas cárceles donde, además de perfeccionar su inglés, enseñaba a leer a otros presos. Su mujer y su hijo Mariano también fueron encarcelados, quedando su hija Julia, de trece años, sola sin custodia.
Condenado por “auxilio a la rebelión”. El 20 de mayo de 1940, eran las once de la noche cuando Cayetano en su celda de Torrijos escribía su último texto, dirigido a su mujer y a su familia: “…me comunican que se aproximan las horas finales de mi vida. Estoy tan tranquilo como siempre, en cuanto a mi conciencia de que he procurado no causar daño a nadie y hacer todo el bien que he podido”.
Solo las balas pudieron acallar su voz.
Las balas fueron el argumento para rebatirle sus ideas de libertad.
Fusilado en las tapias de la Necrópolis del Este el martes 21 de mayo de 1940.
Murió tranquilo gritando “Viva el Socialismo”.
Ni a su mujer ni a sus hijos les avisaron de su fusilamiento, ni siquiera pudieron despedirse de su cadáver. Fue enterrado en una fosa común temporal. Asunción fue llamada por la directora de la prisión de Ventas que le comunico: “Está mañana han fusilado a su marido. Ya era hora. Uno más que ha pagado sus culpas”
A los diez años, sus restos fueron reclamados por la familia del último gobernador Civil republicano de Madrid, José Gómez Osorio, fusilado unos meses antes, evitando así que se trasladaran a un osario común. Cayetano y José reposan en el cuartel 119 de la 1ª meseta, rodeados de cientos de librepensadores fusilados por sus ideas políticas.
Hasta 2006, Madrid no recuperó su nombre, dedicándole una calle “Alcalde Redondo Aceña” en el barrio de Sanchinarro. La memoria se recupera muy lentamente ¡con la falta que tenemos de recordar sus ejemplos!
78 años después, muchos de los políticos actuales son más conocidos por la corrupción; por beneficiarse de trato de favor; por sus estrategias para seguir aferrados a sus cargos; por la incoherencia en sus palabras; por sus “silencios”; por sus chantajes políticos… ¡no se defienden ideas colectivas, se defienden “sillones” personales. !¿Qué pensarían de ellos Cayetano, José y tantos otros políticos o simplemente librepensadores que perdieron su VIDA por defender sus ideas de libertad y una sociedad más justa para todas y todos los ciudadanos?
¡Me duele la respuesta ¡vergüenza, indignación, serian los calificativos más suaves!
¡Me duele el olvido ¡su sangre salpicada en la tapia hierve de impotencia!
¡Me duele que su sangre derramada no ha llegado a algunas venas!


FOTOGRAFÍA: Parte del plano de la Necrópolis del Este. La 1ª meseta está marcada en azul, realmente debería estar en rojo, ya que ahí se localizan la mayoría de los fusilados que pudieron ser recuperados por sus familias.

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