La UE multa a Google con 1.500 millones de euros

La UE multa a Google con 1.500 millones de euros

Por su posición dominante en la publicidad por Internet.
A instancias de Margrethe Vestager, comisaría de Competencia de la UE, la Comisión Europea ha impuesto a Google una multa de 1.490 millones de euros por lo que entiende que es un abrumador dominio de este gigante tecnológico en la publicidad por Internet. En concreto, por el servicio publicitario AdSense.

Según la comisaría, “la mala conducta” de Google ha durado más de diez años, impidiendo a otras compañías “la posibilidad de competir” y de “innovar”. Ésta es ya la tercera vez en que Google es multado por un caso antimonopolio. En total, las sanciones ascienden a 8.240 millones.

Todo ello a pesar de que el gigante tecnológico asegura que el volumen de negocio en esa división es mínimo, y en declive, y que se muestra dispuesto a llevar a cabo cambios para ajustarlo a las exigencias de Bruselas. En cambio, la UE entiende que Google ha abusado de su posición dominante poniendo dificultades a sus competidores, impidiéndoles operar.

Cabe destacar que el gigante tecnológico detenta el 80% del mercado de la publicidad online. A la compañía estadounidense le abrió expediente Joaquín Almunia, anterior titular de Competencia. Google trató de cerrar el caso haciendo tres ofertas a la comisión europea, pero no lo logró y en 2016 se abrió una investigación formal.

A pesar de que la compañía sostiene que Google AdSense es una parte muy pequeña de los ingresos publicitarios, Vestager entiende que Google ha logrado esa posición dominante al imponer “restricciones contractuales anticompetitivas en páginas web de terceros”. Más en concreto, AdSense actuaba como intermediario en páginas web de minoristas online, medios que tienen motores de búsqueda con resultados que presentan anuncios y operadores de telecomunicaciones.

De este modo, Google consolidaba su dominio desde 2006 al imponer esas cláusulas de exclusividad y, desde 2009, incluyendo unas a las que llama premium y con las que se garantiza los espacios más rentables para los anuncios provenientes de él y con el compromiso de que esos espacios web mostraran cualquier cambio en la forma de enseñar el anuncio de un rival. En opinión de la comisaría de Competencia, “no había razón para que Google incluyera esas cláusulas restrictivas excepto para mantener apartados a sus competidores”. Por el momento, la Comisión Europea cierra el caso.

Aunque la compañía con sede en California ha recurrido las sanciones anteriores, también decidió acatarlas. Tal fue así que Kent Walker, vicepresidente para Asuntos Globales de Google, difundió una nota en 2017 en la que explicaba que se había tomado la decisión de adaptar Google Shopping en respuesta a las exigencias de Competencia. “Recientemente hemos empezado a probar un nuevo formato que ofrece enlaces directos a otros comparadores de compras, junto a ofertas de productos específicos de los comerciantes”, rezaba el escrito.

Android también se vio implicado en un caso en el que la Unión Europea sanciona con 4340 millones de euros al gigante tecnológico al entender que imponía restricciones a los fabricantes con ese sistema operativo de dispositivos móviles. Google alegó que los usuarios siempre han podido descargarse las aplicaciones o buscadores que quisieran, independientemente de las que estuvieran ya preinstaladas. A raíz de la sanción, cambió el modelo de licencias, creando diferentes contratos para Google Play y los buscadores Google Chrome y Google Search. Próximamente, preguntará los usuarios europeos, mediante Google Play, qué buscador quieren utilizar.

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