La transhumancia del sector del taxi

Manu Sánchez.

Por Manu Sánchez.
El sector del taxi es uno de los abandonados por nuestra democracia.
Bien es verdad, que las líneas maestras del saber y del conocimiento que desarrollan a las personas, las alcanzamos en su primera fase, desde el área escolar y posteriormente con la académica. Formación que nos brinda la posibilidad de experimentar nuestras capacidades adquiridas hacia el entorno profesional. También es verdad, que existen actividades profesionales cuya materia no está registrada como formativa, pero sin embargo, con el paso de los años, van adquiriendo tal envergadura de información sobre las mismas, que podría llegar a convertirse en un hecho indispensable sobre el ejercicio profesional no cualificado para hacerlo cualificado.
Centrándonos en la materia que nos ocupa, -“sector del taxi”-, debo decir, que es una de las actividades profesionales olvidadas por el sistema democrático. Un sector olvidado por el triángulo político, administrativo y jurídico. Una materia olvidada, que hoy sufre los avatares del nuevo orden económico globalizado, que proyecta la revolución tecnológica para adquirir nuevos campos de concentración económica universalizada.
Desde finales de los año 70, la falta de respuesta, política y administrativa, ha venido generando zonas de aislamiento, ubicando al sector en el más absoluto silencio. Esto provocó que el colectivo se las tuviese que maquinar desarrollando su propia microeconomía para poder subsistir. Desde entonces, y con las diversas crisis económicas agitando en su entorno, el sector se las ha tenido que ingeniar para poder resistir y no desaparecer. Y sin embargo, salvaguardando la dureza de estas situaciones, y haciendo, siempre frente a las adversidades, ha ido canalizando ciertos servicios propios (cooperativa de servicios, compañías de seguros, cooperativas de radio teléfono, etc), para poder ofrecer una excelente prestación de acuerdo con las exigencias de los entes locales, y siempre en atención al interés general. Es más, nos corresponde decir, que somos parte de solución a los diferentes gobiernos, al construir un colchón de trabajo para todas aquellas personas desempleadas en momentos tan cruciales como los que genera una crisis.
El colectivo del sector del taxi, ha venido desempeñando una función específica en los municipios, cuyos entes locales como administradores únicos competentes, han manejado a su antojo. Tal ha sido así, que de los pocos estudios efectuados para dar viabilidad y sostenibilidad al propio servicio, no han servido para nada. Han ido en línea de una intencionalidad, más que de una acción ejecutora.
Hoy, sigue siendo un sector marginado frente a otros servicios de competencia local y como no, de nueva cuña, creado por el ideario liberal aposentados en el Gobierno central y ciertas Comunidades Autónomas.
La falta de profesionalización y adaptación a la revolución tecnológica se le ha negado al colectivo de igual manera, que las ya amontonadas reivindicaciones de establecer un cuadro de enfermedades y riesgos profesionales; de una jubilación anticipada (tal y como existe con otros conductores del transporte en el ámbito urbano e interurbano); de aulas de formación profesional; de un consorcio del taxi; de la diversificación tarifaria para los diferentes segmentos de la población; del vehículo tipo; de la movilidad e infraestructuras para la propia prestación del servicio, y por supuesto establecer en la norma sectorial de transporte, ese reconocimiento expreso por la publicatio del carácter de “Servicio Público de transporte de viajeros en automóviles de turismo de menos de nueve plaza con aparato taxímetro”. Hoy ese frente común, se despachan tan a gusto y sin ningún escrúpulo a la hora de intentar deteriorar la buena imagen y el excelente servicio que prestamos los profesionales del sector del Taxi a todos los ciudadanos.
Al igual que otros muchos sectores, para conocer su estado de salud y poder tomar decisiones eficaces, este sector precisa de planes de mejoras e incentivación para que su prestación llegue a ser sostenible. Medidas innovadoras que estén en línea con la evolución de las diseñadas ciudades “Smart Cities” y de las nuevas exigencias en los hábitos de sus ciudadanos.
Respecto al ámbito jurídico, en los actuales momentos que vive la transformación de la sociedad europea bajo el lema de la europeización y la definitiva unión de los países miembros, que haga funcionar una Europa uniforme. Nuestra doctrina intenta bajo diversos criterios, -al igual que en épocas anteriores-, aclarar, si nuestra actividad, desarrolla un servicio público, según Reglamento de transporte europeo, o somos un servicio público impropio, entendido de esta manera, por la administración local, o una actividad autorizada reglamentada que incorpora la normativa sectorial de transportes.
Esta controvertida situación de posturas enfrentadas en Sede Jurídica, junto con su entredicho “vacío legal” entre lo público y lo privado y sus desacertadas conexiones jurídicas y legislativas, han dejado en el limbo al sector, que sin estructuras, estamos siendo atacados por muchos frentes comunes,(creadores y aliados tecnológicos, de esta revolución de los mercados y la globalización de los mismos. Y qué refugiados al amparo de la expresión de competencia, (santo y seña de identidad del libre mercado), imponen un nuevo modus operandi y modelo de gestión a la sociedad en sus hábitos de producción y de consumo. Situación que pone en un grave aprieto, a los legisladores y reguladores de las actividades sociales, económicas y laborales y en especial, a las administraciones públicas, pues acaparan los mercados sin regulación ninguna, para ir imponiendo su nuevo modelo de negocio ( low cost laboral).
Por último decir, que los posibles avances tecnológicos en el transporte, de su movilidad y de su comunicación, diseñan un nuevo sistema denominado “transportes en red”. Son desafíos que plantea la nueva economía, que basada en el conocimiento, abre las puertas al Capitalismo Tecnológico. En esta nueva etapa del capitalismo, la riqueza dada por la disponibilidad de la innovación tecnológica se concreta en las grandes corporaciones (plataformas tecnológicas, empresas multinacionales y transnacionales), quienes generan la velocidad del cambio tecnológico para ir introduciéndose poco a poco en nuestras vidas. A día de hoy, un grave problema para Europa y los europeos. Una Europa, que hasta hace bien poco, ha venido adoptando una actitud agresiva a favor de la creación de nuevos mercados, atacando áreas de política social y laboral que antes no contemplaba para poner en marcha este nuevo capitalismo……Y sin embargo, parece ser que la culpa la tiene el taxista (ironía).
Manu Sánchez es el responsable del Gripo Emprendedor de Estudios Técnicos del Taxi

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