La Policía declara que los Mossos se camuflaron para chivarse de su llegada

La Policía declara que los Mossos se camuflan para chivarse de su llegada

Alertaban a los ciudadanos si se acercaban a los centros de votación.
En la sesión de ayer del juicio al procés que se sigue en el Tribunal Supremo, varios policías nacionales, que intervinieron en colegios de Barcelona para impedir la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre, han señalado que sospechan que Mossos d’Esquadra “camuflados”, con dispositivos de radiotransmisión auriculares, avisaban a los ciudadanos que estaban en un centro de votación de su llegada para que se “organizasen”.

El primero de los agentes que declaró dijo que le llamó la atención, desde el primer momento, que en los centros electorales siempre se congregara una “masa ingente” de personas, incluso después de que hubieran votado. En concreto, este inspector de la Comisaría General de Información, desplazado a Cataluña con motivo del 1-O como coordinador de la intervención en los colegios del distrito de Les Corts y Sabadell, se ha referido a la escuela Pau Romeva de la Ciudad Condal.

Allí pudo constatar que los congregados se avisaban entre ellos de “viva voz” de que la Policía Nacional estaba a punto de llegar al lugar, para organizarse y cerrar el colegio para impedir la actuación policial. Además, la calle de acceso al centro estaba cortada por dos vehículos con logotipos de los Mossos d’Esquadra. En consecuencia, la Unidad de Intervención Policial, los antidisturbios, tuvieron que acceder a la zona “en sentido contrario” y una veintena de personas se separó de la “masa” y se acercó a ellos con cascos de moto, cadenas, palos y pasamontañas. Los agentes iban informando de la situación antes de intervenir y se fueron hacia la parte trasera del colegio, donde un compañero los puso “a salvo” cuando los concentrados se acercaban allí.

Una vez en esa parte del centro, vieron a dos personas vestidas “con ropa convencional”, medios de transmisión ocultos, “botas tácticas”, defensa extensible escondida y “armas cortas”. Los agentes que testificaron dijeron que estas dos personas mantenían una “actitud vigilante sobre lo que pasaba en el colegio e iban dando comunicación”.

Fueron estas quienes, cuando terminó la actuación en el colegio, se metieron rápidamente en un coche, cuya matrícula se pudo constatar que pertenecía a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, y salieron “a la carrera”, persiguiendo el convoy policial. Para el inspector, esto confirma su sospechas de que los Mossos d’Esquadra estaban “vigilando” los movimientos de la Policía Nacional para alertar a los concentrados. “Ahí está el titular”, avisó al término de su declaración.

Otro inspector desplegado en el mismo distrito de Barcelona para registrar los centros Joan Boscà y Pau Romeva, ha insistido en que estos avisos impidieron que se pudiera actuar con rapidez y encontrar las urnas. Sí observó que en este último centro había “mucha cantidad de comida, sacos de dormir y esterillas”, algo que llamó su atención.

Subrayó que, vista la actitud de los Mossos, pensó que en “ningún momento su mandato fuera no impedir la votación”, ya que nunca se acercaron a ellos para ofrecer apoyo. Según ha declarado, tuvo que ser la Policía Nacional la que pidiese por favor que retiraran los vehículos para poder pasar al centro y que no hubo impedimento alguno, aunque procedieron a quitarlos de “forma lenta”.

También destacó los grandes obstáculos que aparecieron cuando abandonaron la zona en los furgones policiales. Los allí congregados lanzaron objetos y gritaban “no olvidaremos”, mientras intentaban rodear los vehículos. Recordó que el convoy se vio obligado a dividirse y varios agentes tuvieron que salir de los furgones para “disparar al aire con salvas” y evitar, así, quedarse “aislados”.

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