La nueva moda de tomar pequeñas dosis de LSD para trabajar mejor

La nueva moda de tomar pequeñas dosis de LSD para trabajar mejor

Se trata del microdosing, la ingesta regular de cantidades pequeñas de sustancias psicodélicas como el LSD, nos desvelan en Quo, y que ha experimentado un gran auge y popularidad en los últimos años. Fue San Francisco el primer lugar donde apareció esta nueva moda hace menos de diez años.

Una dosis completa de LSD es de más o menos 100 microgramos. Empezó a correr en las redes sociales que los trabajadores tecnológicos de Silicon Valley tomaban entre 10 y 20 microgramos cada pocos días, elogiando sus efectos. Mientras, otros ingerían hongos alucinógenos. Todos afirmaban que la toma de estas sustancias producía una mayor concentración, creatividad y productividad.

Con todo, la ciencia no termina de decantarse. Un estudio publicado en la revista Plos One, haciendo un seguimiento de la experiencia de 98 microdosers, reveló que existe “una percepción de la microdosis como una panacea general que puede mejorar prácticamente todos los aspectos de la vida de un individuo”. A pesar de ello, y de que los participantes confiaban en que sus beneficios fueran “amplios y de gran alcance”, apenas notaron algunos cambios claros.

Sí se reducía la perturbación de la mente, pero no se apreciaba evidencia alguna de una mayor creatividad o satisfacción con la vida. Incluso, después de seis semanas, aumentó el neuroticismo, aunque sí colaboró a reducir los niveles de estrés y depresión.

En los años 50 y 60, se empleaban estos psicodélicos, entre ellos el LSD y la psilocibina, para tratar trastornos del estado de ánimo, desde la ansiedad hasta el alcoholismo. Las investigaciones crecieron durante este periodo, hasta que en Gran Bretaña, en 1971, y en Estados Unidos, el año anterior, fueron declarados ilegales, con lo que todas las investigaciones acerca de su uso clínico se pararon.

En 2011, James Fadiman, psicólogo e investigador estadounidense, publicó Guia del explorador psicodélico. En ella se fijaban las dosis adecuadas, en concreto 10 microgramos de LSD cada tres días, y se incluían informes de la mejora de la productividad. Debido al auge y el interés causado, la investigación científica volvió a cobrar vida.

Tal es así que en la actualidad, en el Imperial College de Londres, se está realizando un primer estudio de microdosing controlado con placebo. Las microdosis se toman en cápsulas, siendo algunas reales y otras un placebo. Sin conocer si han consumido o no la sustancia, los voluntarios responden a cuestionarios y resuelven tareas diseñadas para cuantificar y cualificar sus capacidades cognitivas y su bienestar.

“Si obtenemos imágenes cerebrales cuando el sujeto ha tomado una dosis completa de psicodélicos, en el cerebro podremos ver que muchas de las redes funcionales comienzan a fusionarse entre sí”, señala David Erritzoe, director del estudio. “Hay una comunicación más amplia entre las redes. Esa podría ser la biología detrás de este estado mental o percepción más libre que la gente suele informar”, añade.

Erritzoe continúa explicando que “nuestros colaboradores en Copenhague han realizado recientemente una investigación realizando escáneres cerebrales con diferentes dosis de psilocibina. Parece que la cantidad a la que la comunidad psicodélica llama microdosis llega a muchos receptores cerebrales. Podría tener un efecto real”.

Por su parte, Balázs Szigeti, socio del estudio, indica que están “buscando para ver si el efecto de la microdosis supera al del efecto placebo”. “No cuestionamos el hecho de que los microdosers experimenten un efecto positivo, sino si se debe a razones psicológicas o a un efecto farmacológico”, concluye.

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