“La Inmigración: Problema o Solución”, por Marcos Suka.

Marcos Suka.

Los inmigrantes acaparan las ayudas sociales, colapsan la sanidad, quitan el trabajo a los españoles, están menos preparados o incluso, han saturado el Estado del bienestar porque al atenderlos se produce un efecto llamada. Son algunas de las ideas que llevan años circulando por el país, y que cada cierto tiempo y bajo el impulso de determinados partidos políticos, cobran fuerza para tratar de condicionar políticas públicas.

Estas mentiras que se difunden y se expanden por las redes sociales, terminan arraigando en el imaginario de muchas personas. Poca gente se toma la molestia de reflexionar desapasionadamente sobre las migraciones y su efecto en las economías y en muchos otros ámbitos de los países de llegada.

El último informe del Defensor del Pueblo desmonta este cúmulo de “juicios poco informados, cuando no obstinadamente xenófobos”; el D.P. concluye que la población inmigrante es la tabla de salvación demográfica y económica de nuestro país, por lo que son necesarios cambios normativos para protegerles y mejorar sus condiciones de vida y trabajo.

Sin embargo su inserción laboral está desde sus comienzos muy marcada por la elevada concentración en ocupaciones no cualificadas, donde la incidencia del empleo temporal y los bajos salarios es mayor, lo que explica comparativamente mayores situaciones de precariedad y exclusión social

El testimonio del Relator Especial de Naciones Unidas para la Pobreza Extrema y Derechos Humanos, Philip Alston, que visitó España entre Enero y Febrero de 2020 es estremecedor. Escuchó de los jornaleros inmigrantes comentarios como:” Cuando hay trabajo, España necesita inmigrantes, pero a nadie le importa nuestras condiciones de vida”. Él mismo lo comprobó: “He visitado lugares que sospecho que muchos españoles no reconocerían como parte de su país. Barrios pobres con condiciones mucho peores que en un campamento de refugiado. Son chabolas, básicamente .Como un pequeño pueblo que crece con tiendas de campaña hechas del plástico que se usa para cubrir las fresas. Tenían dos o tres colchones para que la gente durmiera. No había electricidad, no había agua. Tenían que viajar kilómetros para conseguirla.

Y lo que más le sorprendió es que “Cada vez que preguntaba a alguien en el Gobierno sobre el tema, siempre culpaban a otro. No era su responsabilidad. Así que básicamente todos hacen la vista gorda.”

Pero también dirige su mirada a las empresas, mostrando su contrariedad por el hecho de que esta industria agrícola dejó el año pasado alrededor de en Huelva 500 millones de euros, mientras los inmigrantes que trabajan en sus campos viven como animales.

Tras su visita, el experto concluyó que, en general, la población inmigrante en España es uno de los grupos que están “extremadamente desatendidos por las políticas actuales y se ven injustamente afectados por la pobreza”

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, el 56% de extranjeros no comunitarios vive por debajo del umbral de riesgo de pobreza o exclusión social, un dato muy superior a la tasa de españoles en esas condiciones, el 23%.

El trato a los inmigrantes no comunitarios es injusto e injustificado si tenemos en cuenta que: La inmigración tiene un impacto muy positivo sobre las economías receptoras, tanto en términos de crecimiento y empleo, como en relación con la sostenibilidad de los Estados de bienestar, principalmente por su contribución al aumento de la población activa y al desarrollo y dinamismo de sectores intensivos en mano de obra con mucho peso en la economía española, como la construcción, hostelería, turismo, comercio, agricultura y servicio doméstico.

La inmigración tiene un efecto equilibrador con la sostenibilidad financiera del sistema español de pensiones, porque los trabajadores extranjeros contribuyen a través de la afiliación al aumento de los ingresos por cotizaciones, sin que se beneficien más que muy marginalmente del gasto en pensiones, la principal partida, con diferencia del gasto público social.

La incorporación de gran número de mujeres extranjeras a los servicios de cuidados de niños y otras personas necesitadas de cuidados, así como la sunción de tareas del hogar, sector donde ya suponen el 60 por 100 del empleo, es uno de los factores determinantes del aumento de la tasa de actividad de las mujeres cualificadas españolas con cargas familiares, al tiempo que permite cubrir privadamente las insuficiencias del Estado de bienestar en materia de atención a la dependencia y de apoyo a las familias, al menos, a una parte importante de la clase media española. En este contexto, convendría valorar la aportación de las personas trabajadoras de origen extranjero en el horizonte de la previsible crisis de los cuidados ligada al envejecimiento de la población.

Sería de justicia que España, el actual Gobierno progresista, abordara sin más demora un plan estatal para la integración o inclusión de los inmigrantes no comunitarios que viven y trabajan legalmente en su territorio. Este Gobierno debería implicarse más en proteger la salud y mejorar el bienestar de estas personas que son tan cruciales para la sociedad española.

No podemos olvidar que en España existe un mercado sumergido que se nutre básicamente de inmigrantes en situación administrativa irregular, los llamados “sin papeles”; estos inmigrantes trabajan aquí, son carne de explotación porque carecen de derechos, no pueden acogerse a ninguna ayuda oficial porque no existen para la administración; pero porque viven aquí, trabajan aquí, se relacionan con otras personas, enferman, y ahora con el coronavirus, un bicho que no distingue quién es español y quién no lo es, quien se infecta y quién puede contagiar, este Gobierno tiene la obligación de protegerlos. Sabemos que los sin papeles no pueden viajar por carecer de documentación, pero además las fronteras están bloqueadas.

Ante tal situación, la solución debería ser un proceso de regularización como ya hizo el Gobierno del Presidente Zapatero, como están haciendo actualmente en Portugal y en Italia, de este modo estos inmigrantes no se quedarán en la cuneta en esta lucha contra la pandemia, el Estado ganará más cotizantes para la Seguridad Social, los inmigrantes “inexistentes” y los empresarios que no los declaran.

Como dijo Teresa Bellanova, Ministra italiana de Agricultura, al anunciar la regularización de inmigrantes: “Hoy los invisibles lo serán menos. El Estado es más fuerte que la criminalidad y los explotadores”.

1 thought on ““La Inmigración: Problema o Solución”, por Marcos Suka.”

  1. Es un comentario lucido y de una persona informada. Las migraciones son recursos de la humanidad que bien gestionados, permiten el desarrollo de los pueblos. Tenemos que cambiar la mentalidad de control, por la de gestión. Esta es una de las vías para evitar las secuelas negativas de una falta de solidaridad con las personas migrantes.

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