La guerra del fútbol

La guerra del fútbol

El futuro del fútbol español, al menos el económico, podría estar en manos del juez Andrés Sánchez Magro, titular del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid. El magistrado decidirá en cuatro días si la competencia para fijar los horarios de los partidos de Primera y Segunda división corresponde sólo a LaLiga o si la Real Federación Española de Fútbol, RFEF, tiene autoridad para decidir si no se pueden jugar partidos en determinados días y horarios. En concreto, están en disputa los viernes y los lunes.

Esto podría parecer un chiste si no estuvieran en juego nada más y nada menos que 2.000 millones de euros en concepto de explotación de derechos televisivos de las próximas tres temporadas. Esta cifra equivale a la media del 60% del presupuesto total de los clubes. Por tanto, el juez debe determinar si son válidos o no los contratos televisivos.

La solución hasta ahora se resolvía mediante convenios entre la RFEF y LaLiga, siendo ésta la que habitualmente fijaba los horarios. En cambio, la postura por parte de la Federación ha variado y Luis Rubiales, su presidente, se niega a continuar con esta práctica, argumentando que es competencia de su organismo determinar los horarios.

Rubiales quiere que desaparezcan los partidos los lunes y los viernes, algo a lo que no se opuso en su momento la RFEF, y que, en cambio, si quedan recogidos en los contratos de televisión suscritos con anterioridad.

Se dan varias circunstancias que ponen en jaque el sistema. Por un lado, las compañías adjudicatarias de los derechos, las televisiones, han advertido de que emprenderán acciones legales si no se respetan las condiciones. Por otro, para varios clubes, la explotación de los derechos televisivos supone el 90% de sus ingresos anuales.

La patronal del fútbol y los clubes sostienen que el Real Decreto Ley 5/2015, por el que se regula la venta centralizada de los derechos de televisión reconoce que la competencia para fijar libremente los horarios corresponde a LaLiga. En cambio, Rubiales niega que sea así y que no hay una mención legal específica, por lo que la competencia es suya al ser la RFEF la máxima autoridad del futbol nacional.

La insistencia del presidente federativo pone en riesgo la supervivencia económica de los clubes, algo que le recriminan los equipos por ignorar los contratos de televisión ya suscritos.

El impacto económico de la prohibición de jugar los viernes y los lunes sería enorme para los clubes. Según LaLiga, solo en Primera División y solo en España, se perderían 9.728.000 espectadores por temporada. No es difícil imaginar si se extrapola al resto del mundo.

Según el informe elaborado por la patronal del fútbol, al disputarse dos partidos a la misma hora el sábado o el domingo se perderían 165.000 espectadores comparando con que se jugara uno en el fin de semana y otro, como sucede hasta ahora, el lunes o el viernes. Al disputarse en horarios solapados, cuatro por jornada, la audiencia caería en aproximadamente entre un 12% y un 14%.

Por otro lado, las televisiones con derechos, y en consecuencia los espectadores, se encontrarían con seis horas menos de programación semanal de lo previsto. En el caso de operadores extranjeros, algunos sólo tienen un canal para emitir el fútbol español, teniendo que hacer en diferido los partidos solapados.

En España, el canal que emite dos encuentros solapados tiene audiencias muy bajas, en torno a un 40% respecto a la que tienen los partidos de pago de los lunes y los viernes. Esto afecta también a la audiencia global del canal, que perdería en un 12% de audiencia si hay dos partidos a la vez.

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