La difteria atrapa a los refugiados rohingya

Se han identificado 2.500 casos más de esta enfermedad.
Según informa Médicos Sin Fronteras, MSF, está aumentando el número de casos de difteria entre los más de 600.000 refugiados rohingya en Bangladesh. Pavlo Kolovos, jefe de la misión de MSF en este país, informa de que estos casos de difteria, que está afectando, en su mayoría, a niños menores de 14 años, “se suman a un brote de sarampión en curso, además de la enorme carga de necesidades de salud generales y de la emergencia que supone atender a esta gran cantidad de personas”, añadiendo que los refugiados rohingya ya eran vulnerables al no disponer de vacunación y ahora “tienen que añadirle el riesgo que supone vivir en un campamento extremadamente denso en el que apenas cuentan con agua potable y en el que las condiciones de higiene son muy deficientes”.
Crystal van Leeuwen, coordinadora médico de la unidad de emergencias de MSF en Bangladesh, se sorprendió cuando se le informó de un posible caso de difteria: “Cuando trabajas en un entorno de refugiados, siempre tienes los ojos abiertos ante posibles brotes de enfermedades infecciosas y prevenibles por vacunación. Siempre puede haber casos de tétanos, sarampión, poliomelitis, etc., pero la difteria no era algo que estuviera en mi radar”.






Mayor riesgo de contagio
El hacinamiento en el que viven los rohingya refugiados en Bangladesh propicia la propagación de la enfermedad, cuya tasa de mortalidad aumenta sin la antitoxina, DAT. Si un paciente no recibe la DAT cuando la enfermedad está comenzando, la bacteria sigue circulando dañando el sistema nervioso, el corazón y los riñones, pero en la actualidad, según MSF, solo quedan alrededor de 5.000 ampollas de la antitoxina en todo el mundo. “No hay suficientes medicamentos para tratar a todas las personas que lo necesitan”, reconoce Van Leeuwen.
La situación está provocando que pacientes que no están contagiados no pueden acceder a las instalaciones y al personal disponible para atenderles. “Los equipos se han ido adaptando a la cambiante situación, pero todos nos enfrentamos a nuevos desafíos cada día”.
El Ministerio de Salud y Bienestar Familiar, junto con otras entidades, ha iniciado una campaña de vacunación para contener la propagación de enfermedades, señala MSF, que entiende que comunicarse con la población rohingya es clave para garantizar la cobertura de vacunación, ya que son una población que “sabe poco o nada sobre el beneficio de las vacunas y que hace menos de un mes ya participó en una campaña masiva de vacunación contra el sarampión y muchos no entienden por qué necesitan otra vacuna”, que necesita, para ser efectiva, un mínimo de dos dosis en un intervalo de cuatro semanas.
Además, se está rastreando a las personas que podrían haber estado en contacto con enfermos de difteria para garantizar que todos los refugiados que lleguen se vacunen antes de ser trasladados en los campamentos.

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