“La banalización de la protesta”, por Cristina Casarrubios.

Cristina Casarrubios.

Partiendo de la premisa de que cuando protestamos es por alguna razón, la otra noche y, tras la manifestación del pasado domingo 10 de febrero organizada por algunos líderes políticos, decidí escucharles. ¿Qué era lo que nos tenían que decir?, ¿por qué nos instaban a la población a manifestarnos?, ¿cuál era el motivo de la misma?

Tras escuchar a sus representantes (alegatos, reivindicaciones, discursos, etc.), según mi corto entender, no aprecié ningún fin de peso salvo el esperpento de la distracción. Distracción, bien buscando protagonismo ante las elecciones cada vez más cerca (Municipales, Autonómicas y Europeas), bien para camuflar diferentes hechos, tales como por ejemplo, el expolio que se pretende perpetrar en Andalucía. O por ambas.

A medida que les escuchaba iba subiendo mi indignación, no por sus reclamos en sí mismos, sino por la banalización de su protesta. Porque entiendo que si el objetivo de ella se utiliza como mera fuente de distracción, ésta pierde todo su sentido. Me pregunto entonces: ¿estos representantes explicaron a las personas que les acompañaban que no piensan apoyar unos Presupuestos Generales, de por sí bastante sociales, y que por tanto de su misma aprobación depende que su calidad de vida pudiera ser un poquitito mejor?, ¿les han explicado por qué tomaron dicha decisión? Me pregunto esto porque les recuerdo que esos ciudadanos que tanto necesitan y, a la vez, a los que tanto desprecian… tenemos la feísima costumbre de comer todos los días.

Escucharles me ha servido para algo: para reafirmar mis pensamientos. Según parece, todo consiste en crear problemas donde no los hay (o magnificar los ya existentes), con el claro objetivo de desviar la atención del pueblo. Y cuando éste quiera volver la vista al foco principal, compruebe que ha sido despojado de todo (o de casi todo). O, simplemente, se vea inmerso en un nuevo sistema muy difícil de revertir, sistema al que se sumaría la sustracción de la protesta.

Protesta: arma del pueblo que tiene como objetivo la reclamación de derechos, en especial protagonizada por los grupos más desfavorecidos que carecen o no encuentran otra vía para ser escuchados.

Entonces, qué estafa, ¿no?

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