Japón sorprende con un programa de estímulos de más de cien mil millones de euros

Shinzo Abe, primer ministro de Japón ha anunciado, en un encuentro de altos cargos de su Gobierno de coalición, el lanzamiento de un paquete de estímulos económicos, por valor de 13,2 billones de yenes (casi 110.000 millones de euros). El fin que se persigue es proteger la economía del país en unos momentos de inestabilidad financiera, que se he generado tanto dentro como fuera de sus fronteras.
En dicho paquete de medidas constan “tres pilares”, tal como ha indicado Abe. El primero de ellos es la “recuperación y reconstrucción” después de los daños que causaron los tifones Faxai y Hagibis, que sacudieron el país en septiembre y octubre. Otro de los pilares es “ofrecer apoyo para superar el riesgo de una ralentización económica” frente a la amenaza que manifiesta la subida del IVA en octubre, el ínfimo 0,2% de crecimiento del PIB durante el tercer trimestre, además de la onda expansiva que supone la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Finalmente, el tercero de los pilares es “Invertir más allá de los Juegos Olímpicos” como previsión de un posible desplome del gasto público una vez se celebre la cita deportiva en Tokio.
“Para ser el primer estímulo económico de la era Reiwa hemos conseguido reunir una cifra potente”, ha manifestado el primer ministro, refiriéndose a la nueva etapa que atraviesa el país con la subida al trono del emperador Naruhito en el mes de mayo. La cantidad, por supuesto, es determinante: un 1,9% del PIB. Este “presupuesto de quince meses de duración” es el último capítulo de las Abenomics, la estrategia con la que Shinzo Abe ha pretendido recuperar el pulso de la tercera economía mundial después de acceder en 2012 al cargo, por segunda vez.
Aunque el Gobierno se mueve entre aires triunfalistas, los expertos quieren poner de manifiesto que es necesario actuar con cautela. “El paquete fiscal desvelado hoy supondrá un gasto real mucho menor de lo sugerido”, ha señalado Marcel Thieliant, analista jefe de Capital Economics para Japón. “La mayor parte del gasto se limitará a contrarrestar los efectos de medidas de estímulo anteriores que ya no están en funcionamiento, más que traducirse en una expansión fiscal”. Existe el temor de que con esta medida se pueda desestabilizar la gran deuda de la economía nipona, calculada como dos veces su PIB.
En el otro lado de la balanza, según considera Thieliant, “estos estímulos fiscales reducirán la presión sobre el Banco de Japón para actuar, incluso en el caso de que la economía se ralentice más rápido de lo esperado”. Todo ello ocurre en un marco donde se ha visualizado un detrimento general de los tipos de interés en la mayor parte de los países asiáticos.

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