Iniesta debiera haber tenido el Balón de Oro

Iniesta debiera haber tenido el Balón de Oro

Visiblemente emocionado, ayer se despidió.
Acompañado de su familia, en la sala de prensa, abarrotada de periodistas, y la plantilla del equipo, salvo Messi y Suárez, además del entrenador, cuerpo técnico y el presidente del Club, Andrés Iniesta anunció su marcha del Barça cuando termine la temporada. De ahí, al Mundial de Rusia y, después, probablemente, a China, al Chongqing, aunque el acuerdo no está cerrado e, incluso, el entrenador del equipo asiático, Paulo Bento, dijo hace unos días ser “un rumor” el fichaje del jugador manchego. Ningún otro destino es posible por varias razones. Por un lado, se ha especulado con ofertas desde la Premier y desde el fútbol estadounidense, pero en este último caso la exigencia física es un hándicap para el de Fuentealbilla. En el caso inglés, el balompié tan físico que se practica también imposibilita la llegada de Iniesta a la Liga británica, además de que el acuerdo de renovación que firmó el jugador con el FC Barcelona de por vida dice que solo permite la salida de su capitán si va a competiciones en las que no participa el Barça, y no es el caso. A ello se une la cifra de la ficha. Andrés cobra en el club blaugrana diez millones de euros netos al año y la oferta China podría doblar su retribución, se ha hablado ya de 18 millones netos al año de aquí a 2021. Pero el asunto se redondea con el jugoso contrato de venta y distribución de los vinos de Bodegas Iniesta en un mercado, el chino, con más de 1.300 millones de personas, y que podría reportarle 180 millones hasta el mismo año de finalización de su contrato futbolístico.
Al margen de la frivolidad de los números, Iniesta se despidió entre lágrimas de la que ha sido su casa durante 22 años, desde que llegara, con 12, a la Masía y 16 en el primer equipo. Con la voz entrecortada en varias ocasiones agradeció al club todo cuanto le ha dado y dice marcharse porque sabe que, por la exigencia de la competición, no podrá estar a la altura y devolverle al Barça cuanto necesita y se esperaría de él. Desde que llegó en coche a la Ciudad Condal, trabajó con humildad, esfuerzo y saber hacer, hasta convertirse en uno de los futbolistas más respetados y queridos por todas las aficiones. En el último encuentro, cuando fue sustituido, recibió de todas las gradas, sin excepción, una cerrada ovación. Honrado y honesto, huyó siempre de la polémica, buscando en todo momento la concordia y la elegancia que le ha caracterizado en toda su carrera deportiva. Con el Barça ha ganado todos los títulos posibles. Con La Roja, nos dio un Mundial y participó de manera decisiva en conseguir para España dos europeos consecutivos, un hito jamás logrado por otro combinado nacional después de, entre medias, alzarse con un campeonato mundial. Solo le ha faltado el Balón de Oro, y a la afición española las disculpas pedidas por France Football en esta semana nos saben a poco.

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