Huelga feminista, responsabilidad de todos

Huelga feminista, responsabilidad de todos

La brecha salarial se encuentra en todos los segmentos de salario, edad, formación, antigüedad, contrato, jornada laboral, actividad o tipo y tamaño de empresa.
Hoy se lleva a cabo una huelga general feminista en protesta por la desigualdad entre hombres y mujeres, la brecha salarial, la violencia de género. Y es que hay motivos. Un estudio elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea, muestra datos muy reveladores. Se ha basado en variables socioeconómicas –edad, sexo, nivel educativo y experiencia- pero también en variables propias del empleo y la empresa –tamaño de la empresa, tipo de contrato, tipo de jornada, ocupación y sector de actividad-, investigando la brecha salarial ajustada de 2002, 2006, 2010 y 2014.
Ya en su introducción, el análisis advierte de que “la discriminación no solo conduce a resultados desiguales, sino que también genera importantes pérdidas de eficiencia o a una mala asignación de los recursos. Estos efectos negativos sobre la eficiencia pueden ser directos como, por ejemplo, la pérdida de talento, o indirectos, como los desincentivos para invertir en capital humano por parte del grupo discriminado”, pero también avisa de que los resultados de la investigación deben interpretarse condicionados a los factores tenidos en cuenta para su análisis y cálculo. Por ejemplo, sin que sirva de excusa o justificación, “en la actualidad en España los hombres tienen, de media, un mayor número de años de experiencia, -debido a la incorporación tardía de la mujer al mercado de trabajo- mientras que las mujeres tienen un mayor nivel educativo medio; por lo que si tratamos de comparar ambos grupos de manera directa debemos tener en cuenta que no es posible darle a tal comparación una interpretación causal. Es decir, no podemos asumir que dichas diferencias se deban exclusivamente al género de la persona y, por lo tanto, tengan carácter discriminatorio”.

La brecha existe sí o sí, pero hay que ser precavidos al interpretarla
Después de estas advertencias y centrándose en la brecha salarial ajustada y sin ajustar, la que se observa sin atender a ningún carácter discriminatorio, pasa a analizar diferentes aspectos, desprendiéndose que en algunos aspecto existe un desfase, pero no una discriminación, y, en otros, una clara brecha de género. La evidencia del estudio demuestra que las mujeres ganan, de media, un 13% menos que los hombres en “tareas similares”. Sin embargo, el porcentaje aumenta si atendemos a la brecha no ajustada, que se situaría en casi un 15%, sin determinar que sean trabajos iguales o parecidos. Por ello, para ajustar, reduce el espectro para comparar edades, experiencia, nivel educativo, tamaño de la empresa, tipo de contrato, jornada laboral, ocupación y actividad, si bien no contempla situaciones socioeconómicas como el número de hijos o que personas que podrían trabajar, no lo hacen: “la encuesta no contiene información sobre el número de hijos o sobre características socioeconómicas de personas que pudiendo participar en el mercado de trabajo, no lo hacen”. En cualquier caso, la brecha existe, sean cuales sean las circunstancias: 13%, un 23% atendiendo a los salarios brutos ya que de media una mujer gana en torno a los 20.000 euros al año, mientras que un hombre, casi 26.000.
El estudio no entra a hacer valoraciones de legalidad o ilegalidad, pero sí en constatar y medir “si mujeres y hombres reciben una remuneración similar por tareas similares”, y es ahí donde la brecha aparece en todos los aspectos analizados, reconociendo que “se ha reducido en un tercio desde 2002”, achacando ese avance a la educación, experiencia y tiempo dedicado al trabajo, si bien advierte de que estamos “lejos del equilibrio de género y existen algunas dinámicas preocupantes”, tales como que la brecha crece con la edad. En menores de 30 años, la brecha se sitúa en casi un 5%, pero a partir de los 59 se dispara a más del 17%, un paulatino incremento que se podría explicar por el impacto de la maternidad, pero no es concluyente al no contarse con ese tipo de información. “No es posible estimar el efecto”.

La educación es un factor importante, aunque no tanto
El análisis también centra su foco en la importancia de la educación, concluyendo que en los casos de bajo nivel educativo o alto nivel, licenciados o más, la brecha se sitúa en torno al 11%, mientras que en niveles intermedios, haber acabado el segundo ciclo de educación secundaria pero no haber ido más allá, alcanza el 13,5%. Para los analistas, fue el impacto de la crisis el causante del aumento de la brecha en ese segmento de población, ya que afectó a “sectores masculinizados y con empleos masculinizados como la construcción, pero que estaban bien pagados”.
La experiencia es otra variable de importancia. Si la mujer ya tiene problemas salariales a causa de la maternidad, a ella se une la mayor dificultad para cambiar de empleo o de empresa, al igual que en las negociaciones para obtener mejoras salariales o condiciones laborales, lo que explicaría, según los analistas, que los salarios suban a medida que se acumula experiencia. Al haber dificultad de movilidad, no se consiguen mejoras salariales, salvo los incrementos, si se producen, por la continuidad en una misma empresa, pero no por una mejora obtenida al poderse mover de un empleo a otro. Los analistas añaden que en ello puede influir también que las mujeres “son peores negociadoras que los hombres cuando persiguen algo para sí mismas”.
Finalmente, el estudio revela que, ante mismas responsabilidades u ocupación, en el caso de directivos y gerentes, la diferencia es de en torno al 12% en detrimento de las féminas, diferencia que también se encuentra en los contratos temporales, casi un 8% más si se es mujer, e indefinidos, casi un 14% menos, o empleados a tiempo completo, 14% menos, frente a un 7,5% más en el caso de los empleos a tiempo parcial.
Se mire como se mire, haya justificación o no, la brecha existe y se deben tomar medidas adecuadas para su corrección. Las mujeres son asesinadas por sus parejas, trabajan fuera y dentro del hogar con mayor intensidad que el hombre, cobran menos, sufren acoso. Esta huelga supone un stop al machismo a partir de las reivindicaciones de todas las mujeres.

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