Un gravísimo precedente en la democracia española

Un gravísimo precedente en la democracia española

No hay precedentes en la democracia reciente española en la que trabajadores de uno de los candidatos van a agredir a agentes de seguridad que estaban protegiendo a otros candidatos.

Imágenes que solo hemos visto en países del tercer mundo o de una democracia incipiente. Pablo Iglesias tiene que asumir responsabilidades. No puede seguir alterando la convivencia de todos los ciudadanos, de izquierdas o de derechas. No puede seguir confundiendo a la izquierda con esa demagogia chavista, de corte populista, incompatible con su modo de vida e insensata con la democracia actual.

Pero lo más alarmantes es comprobar cómo sus escoltas participan en la reyerta del mitin de VOX, no como observadores, que ya sería criticable, sino como alborotadores.

Buscaban, sin duda, presuntamente a las órdenes de Iglesias, alterar el orden público con el fin de crispar una campaña que ha sido ensuciada por los radicales, tanto de un lado, como de otro.

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