Graves disturbios al grito de “¡va a arder Madrid!”

Graves disturbios anoche al grito de “¡va a arder Madrid!”

Contenedores quemados, mobiliario urbano y escaparates destrozados son el resultado de los disturbios vividos la medianoche del domingo en Madrid, tras entrar en vigor el toque de queda. Durante una hora, la Gran Vía madrileña pudo convertirse en un campo de batalla.

La actuación de los antidisturbios de la Policía Nacional impidió que así fuera, a pesar de que tres agentes resultaron heridos y se arrestó a 32 personas.

Todo comenzó en la Puerta del Sol, donde se había desplegado un fuerte dispositivo policial. Se había detectado un llamamiento a concentrarse frente a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

La Delegación de Gobierno estaba decidida a impedir que se volvieran a reproducir los disturbios vividos en Barcelona, Bilbao, Burgos, Logroño, Oviedo o Santander.

“El pueblo está cansado. Si tú también lo estás, únete a nosotros”, rezaba la llamada, además de invitar a llevar “abrigo, comida y bebida”. Pero el dispositivo policial desplegado impidió la masificación de los congregados, reduciéndose a un pequeño grupo.

Alrededor de las 20:30, al grito de “gobierno dimisión”, periodismo, terrorismo”, “test falsos, falsos contagios” o “queremos libertad” se congregaba en la Carrera de San Jerónimo un reducido grupo.

Grupos ultras de fútbol, a la cabeza de los disturbios

No es casualidad que entre las personas allí citadas las dirigiera un hombre con una mascarilla con la bandera España. También, con una sudadera con los escudos del Real Madrid, la Lazio italiana y el Espanyol de Barcelona. Todo ello, junto a la palabra “Brotherhood” (Hermandad).

Ultras Sur, Irriducibili y Brigadas Blanquiazules, los tres grupos ultra de dichos equipos, y de extrema derecha, mantienen una alianza desde hace años.

“¡Va a arder Madrid!” o “coronavirus, puta mentira” coreaban algunos. Venían, dijeron, de otra manifestación en San Blas. Entonces, marcharon hacia la plaza de Ópera. “CoronaTimo”, podía leerse en una pancarta que enarbolaba un joven que decía ser enfermero. Comenzaron los gritos negacionistas, contra el 5G o las vacunas.

Los antidisturbios intervinieron al entrar en vigor el toque de queda

Y llegaron las 00:00, y el toque de queda, por lo que la Policía Nacional empezó a desalojar el lugar. Muchos corrieron hacia Gran Vía, lanzando bengalas, quemando contenedores y arrasando el mobiliario urbano. Con tapas de alcantarilla rompieron escaparates, sobre todo de oficinas bancarias.

Empezaron, entonces, a recrudecerse los disturbios después de que los manifestantes cortaron el tráfico en esa arteria de la capital. Sin embargo, los momentos de mayor tensión llegaron cuando enfilaron hacia Plaza de España, donde hay obras.

Era el escenario ideal para mover vallas y lanzar adoquines cogidos del suelo. Fue cuando los antidisturbios cargaron contra la masa, disgregando a la multitud por la calle Princesa y otras aledañas.

Con todo y con eso, no pudieron evitar más destrozos mientras avanzaban bomberos y policías bajo la atenta mirada del helicóptero policial. Apenas una hora después, Delegación del Gobierno daba por controlada la situación.

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