Francisco Largo Caballero (II)

Francisco Largo Caballero votando el 1 de abril de 1936.

Por Nico Ferrando
Vida Institucional

En mi libro El Legado de Pablo Iglesias, desde Chamberí a lo más alto, con prólogo de Antonio Miguel Carmona, cuento de forma exhaustiva cómo se produjo la entrada en las instituciones del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid en 1905, en el distrito de Chamberí, dónde los socialistas sortearon el fraude existente, apadrinado por los liberales de derecha. Una vez dentro, Largo Caballero cuenta sus primeras impresiones: “Entramos en el Ayuntamiento como gallinas en corral ajeno. Concejales, empleados y periodistas nos miraban por encima del hombro. Parecía que había entrado la peste en la Casa de la Villa. Nos temían como los gitanos temen a la Guardia Civil. Comprendieron que se había terminado la vida plácida y la impunidad para los chanchullos. No nos desagradó esa actitud; se iniciaba una lucha que había de tener consecuencias importantes para el pueblo de Madrid”.
Describe cómo fue su trabajo en el Ayuntamiento de Madrid y afirma que fue el trabajo más duro de toda su vida pública, incluso más que en el ministerio de Trabajo, cargo que ocuparía en la II República: “La actuación municipal era difícil para quienes, como nosotros, íbamos a defender los intereses generales de Madrid. A los que iban a defender lo suyo, les era cómodo y sin complicaciones. El estudio de expedientes tan numerosos y de tan diversas naturalezas; el buscar los antecedentes; el desentrañar el aspecto moral o inmoral de los asuntos, requerían un tacto y cuidado especiales; ocupaba muchas horas del día y de la noche. La minoría socialista no podía ir a las sesiones de Comisiones o del pleno sin conocer al detalle los problemas que se iban a discutir. Esto producía un cansancio físico e intelectual considerable. Salíamos todos los días asqueados de los debates, por el cinismo con que se resolvían negocios nada limpios. Además, había que asistir a recepciones de obras terminadas y materiales de las mismas, con objeto de comprobar si se cumplían las condiciones de los pliegos de contrata que, previamente había también que estudiar. Se vivía en constante intranquilidad por el temor de firmar o votar algún expediente que encerrase un negocio sucio, aunque estuviera bien vestido y bien presentado”.
En 1910 y 1911 se vivió un alto grado de conflictividad social en España que culminó con la declaración en septiembre de 1911 de una huelga general por UGT, cuyo Comité Nacional estuvo presidido por Largo Caballero por estar ausente Pablo Iglesias. La respuesta del gobierno de José Canalejas fue declarar el estado de guerra, clausurar la Casa del Pueblo y detener a varios dirigentes socialistas, entre ellos Largo Caballero –Pablo Iglesias no fue detenido porque le protegía la inmunidad parlamentaria–. Fue en aquellos momentos conflictivos cuando tuvo lugar la primera intervención pública de Largo Caballero –concretamente en un mitin celebrado en la Casa del Pueblo en defensa de la huelga de los mineros de Vizcaya y en contra de la represión que había ejercido contra ellos el gobierno de José Canalejas– al que siguieron otros, que tuvieron un amplio eco en la prensa socialista. Esta creciente actividad de UGT llevó al gobierno de Canalejas a plantearse su ilegalización, lo que, entre otras razones, provocó la dimisión de los diez vocales obreros del Instituto de Reformas Sociales, entre los que se encontraba Largo Caballero. Cuando a finales de 1912 el presidente Canalejas fue asesinado por un anarquista, se pretendió incriminar a Pablo Iglesias, y en su defensa escribió encendidos artículos Largo Caballero.
El 14 de agosto de 1917, al día siguiente de iniciarse la huelga general, los cuatro miembros del Comité de Huelga –Largo Caballero y Daniel Anguiano por UGT y Julián Besteiro y Andrés Saborit  por el PSOE– fueron detenidos. Fracasado el movimiento, fueron sometidos a un consejo de guerra acusados del delito de sedición, siendo encontrados culpables y condenados a cadena perpetua el 29 de septiembre de 1917 y conducidos al penal de Cartagena. Se desencadenó entonces una amplia campaña popular de solidaridad con los condenados que no obtuvo ningún resultado, hasta que el PSOE los incluyó en las listas de la Alianza de Izquierdas para las elecciones generales de febrero de 1918, resultando elegidos los cuatro junto a Pablo Iglesias e Indalecio Prieto. La elección como diputados obligó al gobierno a concederles la amnistía el 8 de mayo de 1918 tomando posesión de sus escaños diez días después.

En la mesa de edad del Congreso en 1936.

La escisión del Partido Comunista, suscitado por el conflicto de las Internacionales,  fue bastante traumático para el socialismo español. No obstante, Largo Caballero se ocupó de reconstruir al partido y en hacerlo un instrumento útil de gobierno al servicio de los ciudadanos y trabajadores.
La «colaboración» con la Dictadura de Primo de Rivera fue objeto de un duro debate interno en el seno del PSOE y de la UGT, en el que Largo Caballero, fiel a su táctica del «intervencionismo», abogó por la participación en las instituciones de la Dictadura que tuvieran que ver con la «cuestión social». Así la Comisión Ejecutiva de UGT aprobó la concurrencia a las elecciones para miembros obreros de los Comités Mixtos o Paritarios que la Dictadura había creado para regular las relaciones laborales, y la del PSOE y UGT la participación en las elecciones locales que se iban a celebrar –aunque éstas nunca tuvieron lugar– según la forma de representación corporativa instaurada por el nuevo Estatuto Municipal recién aprobado por el Directorio. En todas estas decisiones siempre se encontró con la oposición de Indalecio Prieto.
Tras las elecciones municipales de 1931, y ante la victoria de los republicanos en las principales capitales de provincia y la proclamación de la Segunda República, Alfonso XIII abandonó España. Los firmantes del pacto de San Sebastián constituyeron un gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá zamora, en el que Francisco Largo Caballero se hizo cargo de la cartera de Trabajo, dónde inició la tramitación de leyes progresistas e igualitarias en el ámbito laboral. Tras la aprobación de la Constitución de 1931, se mantuvo al frente del mismo ministerio en el primer gabinete presidido por Manuel Azaña (1931-1933). En 1932 fue elegido presidente del PSOE, cargo en el que permanecería hasta su dimisión en 1935.
Tras el estallido de la Guerra Civil (1936-1939), y mientras las tropas nacionales avanzaban sobre Madrid, Francisco Largo Caballero fue designado para presidir un gobierno de coalición (1936-1937), compuesto por ministros de las diferentes fuerzas políticas que conformaban el Frente Popular y en el que ocupó también la cartera de Guerra; él mismo explica la complicada función que le tocaba ejercer: «Acepté, pues, el encargo a conciencia de lo difícil del cometido, mas con la condición de
que el Gobierno no tendría matiz político determinado y que en él estarían representados loselementos que luchaban en los frentes defendiendo la República sin prejuzgar ninguna tendencia política o societaria». No obstante, su incapacidad para resolver la crisis barcelonesa de comienzos de mayo de 1937 (enfrentamientos callejeros entre la Generalitat de Catalunya y los comunistas con los anarquistas y los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista, POUM), se vio obligado a dimitir de la presidencia del gobierno y, carente incluso del apoyo de los tres ministros socialistas, a abandonar sus cargos en el PSOE y en la UGT.

 

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