“Fracaso escolar: nuestro fracaso”, por Mª Victoria Moreno.

María Victoria Moreno.

Los españoles tenemos el lamentable honor de ocupar el segundo lugar en Europa en tasa de fracaso escolar: el 18,3%. Andamos cerca de duplicar la media del conjunto de la Unión Europea situada en el 10,6%. Significa eso que, en España, casi uno de cada cinco jóvenes abandona el sistema educativo sin conseguir la titulación básica.

Ya en 1990, en el preámbulo de la tan injustamente denostada LOGSE se fijaba el derecho de todos los estudiantes a alcanzar su título de Graduado en Secundaria: “A lo largo de la educación básica los niños, las niñas y los jóvenes españoles, sin discriminación, desarrollarán una autonomía personal que les permitirá operar en su propio medio, adquirirán los aprendizajes de carácter básico y se prepararán para incorporarse a la vida activa o para acceder a una educación posterior”.

Nuestro objetivo como sociedad debe ser que ningún alumno termine los diez años de escolaridad obligatoria sin conseguir los aprendizajes básicos y su autonomía personal, poniendo los medios para compensar las desigualdades de partida, aportando los recursos necesarios para ello, adaptando las escuelas e institutos a las necesidades específicas de los alumnos.

Nos empeñamos en hacerlo al revés. Casi treinta años después, seguimos aplaudiendo las medidas disciplinarias sin preocuparnos de que vayan siempre acompañadas de actuaciones educativas. Tres décadas después seguimos encontrando profesores que llevan a gala ser los más duros de su instituto y suspender a troche y moche sin que nadie les haga ver su error.

El objetivo del trabajo de los docentes es conseguir que todos los alumnos y alumnas consigan superar el curso contando para ello con los medios necesarios. Es difícil con más de treinta alumnos por aula, sin poder hacer desdobles en los grupos, sin contar con profesores de apoyo y sin recursos de orientación suficientes para los estudiantes, las familias y los propios docentes. Es muy difícil con una precariedad laboral creciente en las plantillas de los centros y sin el reconocimiento adecuado a la buena práctica docente en la carrera profesional.

Mucho se habla de que el problema de la educación en España son los cambios continuos de ley y la falta de consenso. No le quito importancia pero, a mi juicio, no es el principal problema. ¡Es tan injusto decir que un muchacho o muchacha que abandona los estudios sin titulación ha fracasado! Cada vez que un solo alumno no consigue superar la educación secundaria sin título quien fracasa somos el conjunto de la sociedad.

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