“Felipe González comparado”, por Antonio Miguel Carmona.

Antonio Miguel Carmona.

Felipe González comparado

AntonioMiguelCarmona

Uno es grande por sí mismo, pero, si se compara, puede llegar a ser inmenso. Siendo humanos, los animales políticos, cuando lo son, tienen en su acervo luces y sombras que ayudan al historiador a verlos como sujetos (subjetivamente) y no como objetos (objetivamente).

Viene esto a colación por la campaña de deterioro de la imagen de Felipe González desde tres frentes: el populista, el independentista y el interno. A raíz de un informe de la CIA donde esta agencia presupone, sin prueba alguna, que podía conocer el terrorismo de estado, se aprovecha la filtración interesada para denostar su imagen. Casualmente a escasas horas de haber manifestado su discrpeancia con el hecho de que su partido pacte un gobierno, como el actual, parlamentariamente con los independentistas y en coalición con los populistas.

De inmediato, los propios populistas se lanzaron al desaire, siempre garantes de la democracia más pura pero insignificante, portadores de los valores infinitos del sufragio eterno en forma de estupidez política. Le siguieron los independentistas que aprovecharon la filtración interesada para proponer una comisión de investigación que juzgue a Felipe como a un reo. Y no podía faltar, en nuestra tradición, el lado interno, cuyo silencio llamativo presidió lo que debiera haber sido una salida en tromba para defender nuestra historia y su honor en el Congreso de los Diputados.

Cuando Bildu ayer miércoles poco más que le tildó de asesino, nadie del gobierno, del grupo parlamentario, ni del PSOE en su conjunto salió a defenderle, no por no tener la convicción de ello, sino probablemente por no dañar la imagen del Ejecutivo en debate tan estéril.

El ensordecedor silencio del hemiciclo cuando quien tenía la réplica por parte del Gobierno no salió en su defensa, marca una estrategia que sinceramente yo no comparto. Para mayor abundamiento, Eneko Andueza, secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa ha sugerido que Felipe González debiera abandonar la organización. Le ha tildado de desleal, ha defendido la veracidad del informe de la CIA y le ha deseado «un futuro bonito» al País Vasco. ¿Bonito?, ¿futuro bonito? No criticaré, porque no es mi estilo, la reflexión profunda de un compañero como Andueza, quien sin duda tendrá otras virtudes. Y, además, seguro que el responsable orgánico vasco se ha dejado llevar por la inexperiencia. Debieran algunos darse cuenta de su desconocimiento palmario de la historia, de los hechos, de nuestra cultura y del socialismo. Estoy seguro que Eneko estará arrepentido de estas abruptas e inexactas afirmaciones. Me quedo con el deseo de «un futuro bonito para el País Vasco», frase lapidaria que debe formar parte, por simple, de las grandes ideas políticas de la Humanidad.

Felipe González, comparativamente, fue secretario general del PSOE y presidente del Gobierno. Tan solo universalizó la sanidad pública, la educación pública, las pensiones y los servicios sociales. Nada más que introdujo a nuestro país en la esfera internacional, especialmente en las Comunidades Europeas, y un largo etcétera cuyo desconocimiento se arregla con un buen libro una tarde de finales de la primavera. Combatió el terrorismo de Estado y no se dejó llevar, para acabar con una banda asesina, ni por la tibieza, ni por la estulticia.

Espetaba Francisco Largo Caballero a Indalecio Prieto en la Ejecutiva del PSOE que ni siquiera le consideraba compañero. Pues eso pienso yo de algunos. Exageraba Largo, claro, ya sabemos cómo eran los largocaballeristas. Y los prietistas. Y exagero yo probablemente. Pero aquellos eran hombres de Estado en un estado lamentable de la historia de los hombres. Y supieron estar a la altura.

Por eso Felipe no merece la reprobación de la ignorancia y mucho menos merece el silencio de la historia. Porque, mientras que a él la historia, propiamente dicha, le sigue colocando en el frontispicio de nuestros mejores hombres y mujeres públicos, a los tibios se les recordará con un estruendoso silencio.

 

2 thoughts on ““Felipe González comparado”, por Antonio Miguel Carmona.”

  1. Muy bien escrito y con argumentos convincentes, pero no se puede obviar que la militancia socialista a muchos les ha supuesto sobre todo en el pasado, , sacrificios , renuncias y riesgos de todo jaez, y en cambio a algunos les ha proporcionado oportunidades , futuros venturosos, y ventajas evidentes. . Desde esa diferencia de destinos por el compromiso politico con el PSOE, es desde donde se puede entender los discursos de unos u otros, e incluso esos silencios que se reprochan por el articulista.

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